miércoles, 6 de julio de 2016

“No dejemos matar la esperanza”: Timochenko

Por Nelson Lombana Silva

El comandante general de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC – EP), Timoleón Jiménez, conocido también como comandante Timochenko, concedió una entrevista a medios alternativos de comunicación, la cual reproduce la página web: www.pacocol.org, entrevista en la cual el comandante fariano expresa todo su optimismo sobre el proceso de paz que se adelanta en la bella isla de la libertad, Cuba. 



Llama al pueblo colombiano a participar activamente del proceso. Además, destaca los momentos sublimes que vivió con motivo del acuerdo sobre cese bilateral y definitivo de fuego, los riesgos que la paz encarna y el llamado a la guerrillerada a asumir el momento histórico con espíritu unitario asumiendo el reto grande del momento. 


Se pregunta y se responde: “¿Qué significó ese anuncio? La verdad se lo digo con toda la sinceridad: Yo comienzo a sentir lo que eso significaba después de que se hizo”.


El comandante es reflexivo: “¿Qué va a ser de nosotros de ahora en adelante?, ahí me incluyo”. Se pregunta: “¿Estaremos a la altura del reto con Colombia, con nuestros ideales, con la gente que quedó a lo largo del camino, con los fundadores de las Farc?”.


No bajar la guardia, en la puerta del horno se quema el pan: “Pero hay que estar vigilantes para que este sea el no retorno, necesitamos mucho más acompañamiento, necesitamos mucho más apoyo, necesitamos que el conjunto de la comunidad colombiana, en este caso los campesinos, de todos los sectores, de la juventud que tiene que jugar un papel protagonista en esta construcción a que le estamos apostando, interioricen lo que aquí en la Habana se está acordando”, expresa con énfasis.


Advierte sobre el triste papel de los guerreristas, los amigos de la guerra en cuerpo ajeno, al decir: “Hay sectores que están tergiversando, que están distorsionando lo que aquí se está firmando, lo que aquí se ha acordado, que están jugando a matar la esperanza con el miedo y sabemos que jugar con el miedo es sumamente peligroso y puede ser efectivo si no le salimos al paso”.


Por eso dice sin ambages: “Un llamado que yo haría: No dejemos matar la esperanza”.


Es consciente que en la guerra como en la paz hay riesgos, pero no queda otra alternativa que asumirlos con conciencia revolucionaria y compromiso de clase: “Hay que apostarle a la paz con todos los riesgos que tiene. Son muchos. Pero como le decía a los combatientes: La vida siempre desde que ingresamos a la guerrilla es de riesgos: En el combate, en la emboscada, en el asalto, cuando el avión está descargando bombas, cuando el helicóptero está cohetiando y ametrallando, ahí está siempre el riesgo, el temor a perder la vida. Aquí, estamos asumiendo un riesgo más. Pero, vamos a tener una ventaja: Que logremos cohesionar la gran mayoría de la sociedad colombiana apoyada, cobijada, arropada por la comunidad internacional, para sacar adelante este sueño”.


La paz no se da con la simple firma de los acuerdos, la paz comienza a materializarse con el desarrollo e implementación de éstos: “No debemos generar esa expectativa que el día que firmemos el proceso de paz, ya quedamos en paz. Ahí, es donde viene los retos grandes, ahí es donde viene los riesgos grandes también, porque yo lo insisto y lo repito cada vez que tengo la oportunidad: Nosotros tenemos que lograr un acuerdo de paz que deje sembrada las semillas para construir la paz, para que el árbol de la paz florezca, no podemos dejar semillas que vayan a reproducir nuevamente el conflicto”.


Después de ires y venires, el acuerdo sobre la refrendación lo define la Corte Constitucional, eso no quiere decir que la Asamblea Nacional Constituyente haya caducado. Ahora o después habrá de  desarrollarse: “Con el gobierno llegamos a un acuerdo después de un tire y afloje y de posiciones encontradas: Vamos a aceptar lo que la Corte diga. Eso es todo”.









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