jueves, 16 de abril de 2015

Cese bilateral al fuego ya, parar el horror de la guerra

Cese bilateral al fuego
Por Nelson Lombana Silva

Es un imperativo exigirle al gobierno nacional el cese bilateral al fuego ya, sería la forma ideal y correcta de comenzar a eliminar de tajo el horror de la guerra que durante más de 60 años viene acabando con el tejido social de una manera burda y apocalíptica.



Una guerra ajena como diría Germán Castro Caycedo, cuya consecuencia nefasta la estamos viviendo los colombianos de a pie, mientras tanto el imperialismo norteamericano y la oligarquía liberal – conservadora le sacan jugosas ganancias sin contraer un solo músculo de sus cetrinos rostros, pues ante todo les asiste el interés económico particular.


La paradoja no puede ser mayor: La guerrilla, hija del pueblo; los soldados, hijos del pueblo; la policía, hijos del pueblo. ¿Qué defienden los soldados y los policías? Los intereses de las multinacionales y transnacionales, el régimen capitalista que niega la dignidad del pueblo humilde y trabajador. Sin embargo, ¿Qué dicen los medios de comunicación mentirosamente? Que los soldados y la policía defienden la patria, los campesinos, los indígenas y los jóvenes tanto de la ciudad como del campo. Si eso fuera cierto, ¿Por qué los miles y miles de ejecuciones extrajudiciales (“Falsos positivos”)?


Hay un círculo muy cerrado pero poderoso que vive de la guerra. Ese es su negocio. Ese círculo intenta todos los días dinamitar el proceso de paz que se desarrolla en la Habana (Cuba) entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (Farc – Ep) y el gobierno nacional, quien a propósito cada día se vuelve más temeroso, pusilánime y ambivalente, ante la presión de ese círculo que en declaraciones públicas dicen los Estados Unidos no estar de acuerdo, pero seguramente por debajo de cuerda la actitud es distinta. Ejemplos tenemos a granel.


En esa tarea de atizar la guerra los medios de comunicación son protagonistas de primer orden. Toda acción violenta del militarismo es minimizada incluso, ignorada por estos medios, mientras que toda acción de la guerrilla es sobredimensionada y presentada como una obra de Allan Poe.


Como están las cosas, el poder judicial en Colombia debería desaparecer y ser reemplazado por los propietarios y directores de los grandes medios de comunicación. Eliminando las mínimas normas éticas acusan, sentencian, condenan y absuelven sin consideración alguna. Existe solo lo que aparezca en esos sucios medios, lo demás no existe. Son medios de incomunicación como acertadamente lo dijo el uruguayo Eduardo Galeano.


No hay una versión real acerca de los acontecimientos luctuosos propios de la guerra presentada en el departamento de Cauca y ya hay acusación, sentencia y condena. Incluso, el presidente Santos reversa la medida y anuncia el recrudecimiento de los bombardeos aéreos indiscriminados contra la población civil y extensa zona ambiental y ecológica en distintas partes de Colombia. Es sin lugar a dudas una concesión a los halcones de la guerra.


Y no es creíble la teoría acelerada de los medios, porque durante los diálogos del Caguán, precisamente con este mismo movimiento insurgente, se presentó el siniestro caso del “collar bomba” a una campesina de Boyacá. El escándalo mediático fue demencial y desde luego, no era para menos. Tiempo después se pudo saber entre líneas que aquello había sido obra de los mismos militares para desprestigiar los diálogos y “justificar” su rompimiento.


Es bien sabido que en la guerra la primera víctima es la verdad. Por eso, el movimiento insurgente desde la Habana (Cuba) ha propuesto lo obvio: Una comisión integrada por países que participan del proceso de paz y la cruz roja internacional para investigar y entonces sí asumir una posición clara y consecuente. Un hecho tan grave como los miles de bombardeos que hacho las fuerzas militares contra campamentos en una forma tan desproporcionada que viola el Derecho Internacional Humanitario (Dih) no es para actuar como han actuado el presidente de la república, los militares, la clase política y por supuesto, los medios masivos de comunicación. ¿Dónde está el debido proceso y la presunción de inocencia? ¿Dónde queda la objetividad y las dos caras de la noticia? ¿Dónde queda la supuesta neutralidad que tanto se dice?


Hay que recordar las estrategias burdas del enemigo para desprestigiar la contraparte. En 1898 – por ejemplo – los Estados Unidos dinamitaron un barco norteamericano en Cuba, sacrificando a miles y miles de marines, para los Estados Unidos “justificar” la guerra contra España por el dominio de la isla. Recientemente Atilio Borón advirtió del peligro que corría la embajada de Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela, porque podría ser atacada por los mismos Estados Unidos para después justificar una invasión militar a la patria del libertador Simón Bolívar.


Quien logre superar la alienación mediática sobre estos lamentables hechos, debe reflexionar críticamente sobre las distintas aristas de un tablero de ajedrez político que presenta intereses diametralmente opuestos y abogar por una salida política exigiéndole al gobierno nacional cese bilateral del fuego ya. Resulta censurable la postura de Santos, por cuanto no había sucedido lo que sucedió y ya estaba tomando determinaciones. ¿Se siente débil ante la jauría belicista de la cual él hace parte?


No más muertos… ni de derecha ni de izquierda. ¡Vamos por la vida que encarna el socialismo y la paz con justicia social! 




9 de abril, Marcha por la paz. Cese bilateral ya.


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