domingo, 9 de octubre de 2016

El Che vive y tiene mucho que hacer en América Latina

Por Nelson Lombana Silva

“Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros, de corazón digo, que ese modelo es el Che”, fueron las emotivas palabras del comandante Fidel Castro Ruz al recibir los despojos mortales del heroico guerrillero Ernesto Che Guevara, despojos mortales que llegaron a Cuba, no vencidos sino victoriosos, como bien lo dijo su hija.



En verdad, el proyecto revolucionario del eterno comandante Ernesto Che Guevara, más que pertenecer al pasado, pertenece al presente y al futuro. Su proyecto por cristalizar sigue vigente. Por eso resulta de vital importancia conocer su obra revolucionaria para que estas y las venideras generaciones entiendan la verdadera dimensión de la lucha revolucionaria.


Partir de su regia personalidad, su espíritu inquebrantable e insobornable, su radicalidad, honradez y convicción a pesar de su presión asmática que lo acompañó en su dilatada misión revolucionaria que lo llevó por varias regiones del mundo, desafiando el peligro y luchando por los más humildes. Con razón el sacerdote Frei Betto en cierta oportunidad lo comparó con Jesús. Cayó vilmente asesinado cuando frisaba los 39 años de edad.


El Che fue un humanista, un Comunista integral. Por eso no sucumbió su obra ante montañas de mentiras y calumnias infames urdidas por la burguesía y el imperialismo  norteamericano. Este argentino universalizado, médico, sencillo y heroico, siempre enseñó más con el ejemplo que con la palabra. Por eso, no morirá nunca su pensamiento, sus ideales y siempre será fuerza moral, inspiración revolucionaria para luchar contra la explotación del hombre por el hombre, contra el capitalismo salvaje y su modelo neoliberal.


Al conocer el crimen atroz, a sangre fría por parte de la CIA, en tierras bolivianas el 9 de octubre de 1967, el comandante Fidel Castro Ruz, señaló al destacar la personalidad del Che: “El Che para el movimiento revolucionario, el no poder contar ahora con su experiencia, con su inspiración, con esa fuerza de su prestigio que imponía temor a los reaccionarios, es un golpe fuerte, muy duro. Pero, sin embargo, nosotros estamos seguros de que él era, más que nadie, un convencido de que la vida física de los hombres no es lo principal, sino su conducta, y solo así se explica, solo así encaja dentro de su personalidad y su acción, ese desprecio absoluto por el peligro”.


Tenía una visión universal de la humanidad, una convicción clara y férrea de la necesidad de la destrucción de las relaciones capitalistas y la construcción de las relaciones socialistas. “Esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar, y su marcha de gigante ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única verdadera e irrenunciable independencia”, dijo el Che en cierta oportunidad.


Su último combate fue por los lados de la quebrada del Yuro, en territorio boliviano, la patria de Evo Morales, quien ha indicado, a propósito, que en la escuelita donde fue asesinado por Mario Terán, después de emborracharse completamente y dispararle desde afuera, porque al parecer no tuvo valor de hacerlo a quemarropa, se levantará un gigantesco monumento a su memoria, será un espacio para revivir la memoria, porque un pueblo sin memoria, no tiene ni presente, ni futuro.


Herido en una pierna y con su fusil inservible fue atrapado el 8 de octubre y un día después asesinado por orden expresa de la CIA. Con esto pretendía los Estados Unidos borrar el ejemplo del Che que de guerrillero había pasado a ministro y de ministro a internacionalista y de internacionalista a guerrillero nuevamente.


Por qué no recordar las gestas de los guerrilleros del mundo, su lucha por la justicia social. Al lado del Che se levantan también figuras cimeras. A manera de ejemplo: Manuel Marulanda Vélez, Alfonso Cano, el Mono Jojoy, Jerónimo Galeano, entre otros.


Algún día cuando se conquiste la democracia en Colombia, la justicia social y se erradiquen el analfabetismo político, la mentira, la infamia mediática, el pueblo podrá libre y conscientemente dimensionar el sacrificio de todos estos hombres y mujeres que han dado la vida por la causa noble del pueblo colombiano. Entonces serán considerados héroes y mártires por todos y todas.


En esa dinámica, la lucha por la paz es prioritaria, fundamental. No hay que permitir que los halcones de la guerra ganen la partida. La bandera siempre de la guerrilla colombiana ha sido la paz con justicia social. Por eso las Farc – Ep están metidas de patas y manos a concretar una paz estable y duradera. El desliz del 2 de octubre hay que superarlo y salir a la calle, como efectivamente viene sucediendo, a decir con voz clamorosa: Sí a la vida que significa la paz y No a la muerte que significa la violencia.


Quizá sea la mejor forma de recordar la figura cimera del comandante Ernesto Che Guevara caído en combate hace 49 años. Además, tener claro que todavía el Che tiene que hacer mucho en América Latina y por qué no a nivel mundial, pues la lucha contra el capitalismo sigue inmodificable.


A la memoria del Che y todos los guerrilleros y guerrilleras caídos en el mundo: ¡Honor y Gloria!  









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