domingo, 12 de junio de 2016

“¿Nos vamos a dejar matar de las EPS en Colombia?”

“¿Nos vamos a dejar matar de las EPS en Colombia?”  Foto: Internet
Por Nelson Lombana Silva


Acorralada por las bellaquerías que a diario cometen las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), macabro invento del ex presidente y hoy senador de la república, Álvaro Uribe Vélez, al ser ponente de la ley 100 de 1993, una paciente de la Nueva EPS en la ciudad de Ibagué (Tolima), dijo durante una larga espera: “¿Nos vamos a dejar matar de las EPS?”



La preocupación de esta paciente tiene sobradas razones, pues la forma como vienen actuando estas EPS no para más. Antes de entregar un medicamento cansan al paciente, haciéndolo ir de una parte para otra. En el caso de la Nueva EPS, por ejemplo: De la calle 45 debe ir el paciente a la 42, de la calle 42 a la 28 y de allí para 23. 


Cuando la persona resiste sube y baja como el yoyo, generalmente no le entregan los medicamentos completos. En caso de enfermedad como la diabetes que el especialista da el tratamiento para tres meses, es común que solo entreguen los medicamentos para uno o máximo dos meses. Envolatan al paciente con miles de cosas, como que el sistema no lo registró, que hay que hacer el procedimiento nuevamente, que hay que esperar ocho días, etc, etc, etc.

El neoliberalismo ha pulverizado el juramento hipocrático de los médicos. No es posible que ahora para todos los dolores y malestares formulen el mismo medicamento: Acetaminofén. Duramos como casi tres meses tramitando una cita con un especialista para una menor de edad. Pague en una ventanilla, pague en otra, espera, carreras, filas, etc. Al fin se logró la anhelada cita: Medicamentos: 5 pastillas de acetaminofén y listo. ¡Qué desilusión!


Así como están las cosas, resulta un verdadero “suicidio” asistir a la cita con un especialista por parte de las EPS. No es raro encontrar frases muy dudosas como estas: “Estoy más enfermo yo que usted”, “Ese malestar, ese dolor, es normal”, etc, etc, etc. Claro, hay profesionales serios y le dicen por debajo de cuerda muchas veces al paciente: “¿Cuál fórmula quiere: La que me ordena la EPS o la que usted con ella, sí se va aliviar?” Con eso dice todo el médico. Esta profesión también fue prostituida por el capitalismo como bien lo profetizaron Carlos Marx y Federico Engels, en 1848, cuando escribieron el Manifiesto Comunista. 

                                                                             
La salud convertida en una vulgar mercancía como lo explica el profesor Renán Vega Cantor en su libro la Universidad de la Ignorancia. Un negocio servido a la clase dominante. 


El gobierno da un valor percápita a la EPS por cada colombiano de $689.508 pesos para el régimen contributivo y para el subsidiado $616.849 pesos. Además, niegan la atención o prestación de servicios para que el cliente (ya no es paciente), no les haga sombra en las diarias ganancias astronómicas. ¿O será que una EPS va a devolver el dinero al Estado del paciente que no utilizó los servicios? “Mamola”, diría Gaitán. 


Estas EPS buscan unos terceros para que atiendan esta prestación de servicios de salud, dígase – por ejemplo – los hospitales y las clínicas. Son tarifas bajas, al fiado, niegan el pago de los insumos, medicamentos, evaden aquellos procedimientos de alta complejidad, se la facturan al cliente (paciente), etc. Hacen miles de marrullerías para que sus ganancias líquidas sean cada vez más elevadas. 


Son malas pagas, pícaras, no pagan. En el caso del Tolima hay más de 14 hospitales cruzando aguda crisis financiera, precisamente, por no pagar oportunamente las EPS. Ante eso, el gobierno nacional guarda silencio cómplice. 


Ese es el origen de la crisis de la red hospitalaria en Colombia. Claro, sumado a ello la criminal corrupción, el manejo politiquero e infame que el gobierno hace de la salud en Colombia. 


Antes de ser intervenido el hospital más importante del centro del país, el Federico Lleras Acosta, estaba recuperando solo el 50 por ciento de la cartera morosa; ahora que está intervenido, la recuperación es apenas del 42 por ciento. Hoy, estas EPS le adeudan a este hospital la astronómica suma de $152 mil 520 millones 939 mil 293 pesos, distribuidas así: 


Régimen contributivo

Cafesalud
$1.584.199.433,15
Humana vivir
$1.348.037.475,oo
Nueva EPS
$5.817.585.862,42
Saludcoop
$4.383.311.269,07
Unión Temporal Salud Tolima
$2.411.761.768,oo

Régimen subsidiado

Asmet salud
$3.985.577.853,19
Café salud
$10.333.785.825,oo
Comparta Salud
$2.936.908.307,95
Salud Ecoopsos
$1.995.463.856,oo
Pijaos Salud
$5.289.484.145,09
Salud Vida
$14.378.011.246,19
Solsalud
$8.425.958.313,97
IPS privadas
$2.565.176.214,oo
Emcosalud
$1.573.116.160,oo

Régimen prepagos

Régimen prepagos
$70.229.777,oo
Subsidio a la oferta
$13.564.814.874,56
Alcaldía de Ibagué
$19.673.368,oo
Gobernación del Tolima
$11.080.397.463,06
Aseguradora Soat
$8.406.557.681,84

Estas son las que más le están adeudando al Federico Lleras Acosta, por cuanto hay más con cuantías menores, pero que de todas formas contribuyen a colocar a este centro asistencial de tercer nivel en vía de extinción, mejor: Privatización. 


Este hospital contaba con 40 camas en Uci Neonatal, con la fatídica intervención actualmente están funcionando a duras penas solo 17.  


Esa es la problemática concreta de la salud en Colombia, sobre todo el origen. Sin embargo, el gobierno nacional guarda cómplice silencio, porque si tuviera voluntad política para resolver la problemática aguda de la salud y de los hospitales públicos, obligaría a esas EPS a pagar cumplidamente. 


Así las cosas, el grito dramático de la paciente ibaguereña preguntado a sus mismos compañeros de filas enormes y esperas eternas que si nos vamos a dejar matar por estas EPS, pues no es una exageración, es una terrible realidad. A lo cual, el Partido Comunista propone la unidad del pueblo para derrotar la ley 100 de 1993 e igualmente, derrotar el capitalismo con su modelo neoliberal, abriendo las posibilidades a construir el socialismo en Colombia. No es una utopía irrealizable pensar así. 




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