domingo, 16 de junio de 2019

Referendo para la impunidad, nueva tacada uribista

Por Nelson Lombana Silva

La campaña de desinformación contra el proceso de paz emanado del acuerdo de la Habana entre las Farc – Ep y el Estado, la presentación de las objeciones de Iván Duque Márquez sobre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la mentira monumental y descarnada para extraditar al ex comandante fariano Jesús Santrich a Estados Unidos, son artimañas de la extrema derecha para hacer abortar este acuerdo de paz que tantas personas ha salvado desde su implementación.


Todas esas trapisondas han caído estruendosamente fruto de la tenacidad del pueblo con su permanente movilización y la verdad que contra viento y marea sale paulatinamente a flote. En su desespero, el gobierno mafioso liderado por el señor Álvaro Uribe Vélez con su payaso a bordo que supuestamente funge de presidente, Iván Duque Márquez, saca como cualquier vulgar tahúr una carta más para persistir en la torva idea de imponer una vez más la impunidad en Colombia. Se inclina por un referendo para la impunidad, colocando a liderar estúpida iniciativa a un mediocre periodista, amanuense y defensor a ultranza del paramilitarismo llamado Herbin Hoyos.

Un referendo para acabar con la JEP, las Cortes y hacer una sola Corte al tamaño de Uribe para que lo declare inocente de los cientos y cientos crímenes de lesa humanidad. Mejor dicho: Un Golpe de Estado. Como hemos insistido, todo el gobierno y su partido Centro Democrático insisten en la impunidad como único camino para salvar de la prisión al considerado por la CIA, el narcotraficante número 82: Álvaro Uribe Vélez.

Lo que ha venido diciendo en los medios de comunicación con entera libertad y desparpajo, ciertamente horroriza, porque lo que se puede intuir es que el uribismo está dispuesto a llevarse por delante las normas del Estado Social de Derecho con tal de no responder ante los tribunales por sus aberrantes crímenes contra el pueblo colombiano.

Se hace necesario convocar una cruzada nacional por la defensa de la Constitución Nacional de 1991 y el Acuerdo de Paz concebido en la Habana (Cuba) y firmado en el teatro Colón de Bogotá. Por encima de las diferencias políticas e ideológicas hay que parar este engendro que la oligarquía liberal – conservadora creó y que ahora se le sale de las manos con su partido de la muerte y del odio: Centro Democrático.

Hay que tener en cuenta que la oligarquía gobernante en Colombia actualmente, es la más atrasada y criminal, que llegó allí a punta de narcotráfico y paramilitarismo. Ese sector es el que nos está gobernando. Por eso, patalea para que su verdad no salga a flote.

Al lado de esta nueva arremetida, hay que tener en cuenta el criminal Plan Nacional de Desarrollo (PND), la venta paulatina de los pocos activos de la nación y el espaldarazo de Iván Duque a las multinacionales y transnacionales para que disparen la política minero – energética contra el medio ambiente, el fracking y otras acciones letales contra la naturaleza, la soberanía nacional y la soberanía alimentaria de Colombia.

Teniendo en cuenta el dominio absoluto que Uribe Vélez ejerce sobre Iván Duque Márquez, al extremo que lo tiene de “marrano”, no es raro que los mismos libretos que utilizó el ex mandatario durante su mafioso gobierno en los falsos positivos (Ejecuciones extrajudiciales), se estén reviviendo nuevamente y con qué fuerza a lo largo y ancho del país con el arlequín Iván Duque Márquez.

Unidad y movilización del pueblo

El momento exige movilización nacional y unidad del pueblo colombiano. Una cruzada antifascista debe concitar acuerdos claros, precisos y concretos alrededor de los acuerdos de la Habana, el respeto de la Constitución Nacional, la Soberanía Nacional y la defensa del medio ambiente. Aquí, la lucha es esencialmente por la vida.

¿Cuál podría ser el plan inmediato uribista? Seguir polarizando el país con sus tretas, sacarle dividendos a las próximas elecciones y buscar nuevamente la presidencia de la república. Al parecer es su única tabla de salvación, naturalmente a un precio muy elevado, con mucha sangre campesina, obrera, sindical y de izquierda. Uribe es una fiera enjaulada, metido en la mafia, de donde jamás podrá salir libremente. El mafioso paga la traición con su vida y al parecer Uribe no está dispuesto, así se lleve por delante mucha gente inocente, buena, trabajadora y emprendedora.

La izquierda debe entender la gravedad y asumir una postura unitaria sin ambigüedades. No puede seguir divagando y colocando trabas por una simple coma. Debe buscar la convergencia con muchos  sectores democráticos en defensa de la patria y de la vida misma del pueblo colombiano. Como hormigas debemos trabajar en todo el país, en la región más distante y abandonada en esta dinámica. No hacerlo así es condenar a Colombia a otros cien años de soledad como dijera Gabriel García Márquez.  Manos a la obra.

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