
Germán Vargas Lleras. Foto: Internet
Por Nelson Lombana Silva
Un sector de la oligarquía colombiana está compungida por la muerte del delfín que no pudo ser presidente de Colombia, Germán Vargas Lleras. Y digo que una parte porque este narco fascista, era rechazado por un sector de la misma burguesía, por antipático, soberbio y personalista. Su suntuosa vida robando al pueblo colombiano a dos manos, estuvo salpicada de escándalos bochornosos e inmorales, que la prensa ocultó deliberadamente. Era común citar a sus escoltas en el sótano a protagonizar espectáculos de riñas a golpes. Posiblemente, esta sucia e infeliz práctica le generó el tumor cerebral que le colocó fin a su procelosa existencia.





