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Por Nelson Lombana Silva
El comportamiento animalesco del presidente ilegítimo Abelardo De la Espriella, frente a la memoria y a la historia prende las alarmas en los seres humanos. No es problema solamente de los humanistas, ni de los historiadores, es problema de toda la humanidad. ¿Qué sería de un pueblo sin memoria y sin historia? La respuesta es única y concluyente: ¡Nada!





