Por Agamenón
Durante la posesión presidencial, el señor Abelardo de la Espriella Otero, demostró el asco que le tiene a los borregos que votaron por él. No les permitió estar presentes, el escenario fue calculado exclusivamente para su clase social. Fue tal la pantomima que los principales invitados estadounidenses no asistieron, al parecer no se rebajaron acompañando a su sumiso agente.






