lunes, 19 de noviembre de 2018

Plan siniestro de Estados Unidos contra Venezuela

Este es el barco hospital de EEUU que proyectan emplear en una pretendida "asistencia" humanitaria para la región, desde el puerto de Cartagena
Por Nelson Lombana Silva

El plan imperialista de los Estados Unidos contra la hermana república bolivariana de Venezuela resulta siniestro y demencial, que responde a su política dominante y hegemónica en defensa de sus intereses de clase.


Lo que ha hecho contra esta república no es nada nuevo, pues lo ha hecho y lo hace incluso, contra Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Honduras, Argentina, etc. Lo que sucede es que lo ha hecho entre bambalinas con el respaldo de los gobiernos títeres de este continente como el colombiano y los medios masivos de comunicación. Todas sus intromisiones en los asuntos internos de estos países, sus crímenes horripilantes son presentadas por estos medios como gestos heroicos en defensa de la democracia y los derechos humanos.

Se presenta como el paladín del bien, el Robín Hood, el filántropo. Entonces el pueblo desinformado y alienado no duda en repetir sus hazañas con entusiasmo y aclamar su presencia en el sitio que se requiera recuperar el concepto de democracia a lo estadounidense.

Por eso es que el común del pueblo colombiano tiene la idea que el malo es Venezuela, su presidente democráticamente elegido, Nicolás Maduro Moros y el bueno son los Estados Unidos y su “joya” de presidente, Donald Trump. Es tal el poderío mediático que el mismo ex candidato de la Colombia Humana, Gustavo Petro Urrego, se plega a ese coro anti bolivariano y repite como loro lo que los Estados Unidos y la burguesía colombiana quieren escuchar.

El plan desestabilizador contra la patria del Libertador Simón Bolívar tiene muchas aristas. Hay una combinación de acciones inhumanas encaminadas a hacer abortar el sueño de este pueblo de ser libre, soberano y dueño absoluto de sus riquezas, como lo soñó el Libertador, lo desarrolló el comandante Hugo Chávez Frías y lo viene defendiendo con heroísmo y dignidad el presidente Nicolás Maduro Moros.      

Desde distintos flancos viene siendo hostigado el pueblo patriota. De un lado, la sucia campaña mediática, el cerco económico, el embargo financiero, el veto a la compra de alimentos y medicamentos. Un pueblo blandengue ya hubiera sucumbido.

Pretender rendir a un pueblo a punta de hambre es, indudablemente, un crimen de lesa humanidad, que todo ser humano debe rechazar con vehemencia y profunda indignación.

¿Qué delito ha cometido la hermana república bolivariana de Venezuela para merecerse esta infame persecución por parte de Estados Unidos y las oligarquías lacayas al imperialismo?

Mientras este país fue un tras patio del Tío Sam, no hubo problemas de ninguna naturaleza. El problema surgió cuando el comandante Chávez desempolvó el pensamiento bolivariano y lo llevó a la práctica.

Todos los recursos naturales venezolanos, especialmente el petróleo, se lo llevaba Estados Unidos sin siquiera pedir permiso, gracias a una clase dirigente apátrida, criminal, descompuesta, corrupta y pusilánime.

Como dice la canción: “El comandante llegó y mandó a parar”. Los recursos naturales de los venezolanos son de los venezolanos, dijo. Esa política de soberanía y dignidad nacional sacó de casillas a los gringos, pues ya no pudieron moverse por el territorio nacional con entera libertad como lo venía haciendo. “Le vendemos el petróleo pero a precios justos”, dijo. Ahí fue Troya.

Nunca los gringos han invadido un país por defender los derechos humanos. Lo han hecho estrictamente por cuestiones económicas y geopolíticas. La invasión proyectada contra la hermana república bolivariana apunta a apoderarse nuevamente de los recursos naturales de esta nación. No hay otro interés.

Las mentiras galopan

Si bien los gringos vienen utilizando la estrategia jurídica y mediática para derribar gobiernos democráticos y antiimperialistas, no descarta del todo los sangrientos golpes de Estado de los 60s y los 70s, como le sucedió a Chile durante el gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende.

Les funcionó en Honduras, Paraguay, Argentina, Brasil, pero no le ha funcionado en el caso de Venezuela. La revolución socialista siglo XXI, se desarrolla contra viento y marea. Erradicó el analfabetismo, desarrolló  diversas misiones, le dio estatura a la cultura nacional y les cerró el portillo a los gringos. 

Todo indicaría que los Estados Unidos estaría jugando la última carta: La invasión militar. Los movimientos que viene haciendo por el territorio americano son preocupantes. Y son más, cuando vemos que Colombia se está prestando para agredir a la hermana república venezolana.

Por estos días, arribó a las costas caribeña, el llamado Buque hospital USNS Comfort, de la marina de guerra de Estados Unidos. El pretexto es tan estúpido como sus negras intenciones. Dice que viene en son de solidaridad con los supuestos inmigrantes venezolanos. ¿Quién puede creer semejante embuste?

Como dice el brillante periodista del semanario VOZ La verdad del pueblo, Alberto Acevedo: “Si en realidad los Estados Unidos quisieran ayudar a Venezuela, el gobierno americano debería comenzar por levantarle las sanciones, el cerco económico, el embargo financiero, el veto a la compra de alimentos y medicinas, verdadera causa de la crisis humanitaria que vive el vecino suramericano”.[i]

Con esta reflexión salta a la vista la crueldad de los Estados Unidos. A su vez, su interés de invadir militarmente a este país hermano. La guerra psicológica ha sido infernal. El hospital es un barco de guerra. El jefe del comando sur, el almirante Kurt Tidd, en sus recientes visitas a Sudamérica ha dicho con desparpajo que trabaja en la idea de derrotar el gobierno de Nicolás Maduro Moros. Adicionalmente, toda una tropilla norteamericana se ha movido por el continente, seguramente buscando consenso.

Perecerá en su aventura

Venezuela no está sola, ni está quebrantando el orden internacional. Eso lo debe tener en cuenta los Estados Unidos. Que no se equivoque, ni se arriesgue a una nueva paliza como la que recibió en Vietnam.

Una chispa podría dar origen a la tercera guerra mundial, que sería demencial con las posibilidades de vivir remotas. Este pueblo patriota no se rendirá fácilmente, ni tampoco estará solo. De entre las piedras, laderas y valles saldrán almas vomitando fuego contra el avaro invasor. No tendrán rincón donde esconderse, ni trinchera que soporte la artillería popular. Bolívar, Anzoátegui, Sucre y Soublette, saldrán a comandar la batalla contra el imperialismo, coronándose nuevamente de gloria estos héroes de la paz, la justicia y la soberanía. Tendrá que recoger el polvo abnegado en sangre de su derrota. Venezuela morirá antes de hacerle una sola concesión a los Estados Unidos. Por lo tanto, hay que invocar la coexistencia pacífica y avalar la libre autodeterminación de los pueblos. Que no queden dudas: Venezuela vencerá. 

[i] Semanario VOZ La verdad del pueblo. Edición número 2958, página consultada 13.





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