sábado, 17 de noviembre de 2018

La lucha estudiantil universitaria nos compete a todos y todas

Por Nelson Lombana Silva

La dura y desigual lucha que libran los estudiantes universitarios nos debe llamar poderosamente la atención. Es más: No contentarnos con una simple postura contemplativa y criticona, hay que asumir una postura activa y consecuente con los intereses que persiguen los estudiantes, la cual no es otra que defender la educación pública superior.


La oligarquía persiste en la idea de tener un “país paria e imbécil”, como decía Gaitán, que solo sirva para alimentar el capital en detrimento de su biología y piscología. Manos y mentes que produzcan para los demás, para un reducido club integrado por unas cuantas familias que se han autoproclamado dueñas del país.

El compromiso preliminar consiste en romper la visión mediática para poder con entera libertad y suficientes argumentos propios entender la magnitud del problema y por qué millones de estudiantes están en la calle desafiando la represión criminal de la policía Esmad. Una policía paramilitar que no tira a disuadir sino a matar.

La burguesía persiste en la tesis de consolidar la universidad privada para que solo estudien sus hijos y familiares, mientras el pueblo quiere defender la universidad pública para que sus hijos puedan adquirir el conocimiento científico, permitiendo de esta manera transformar la realidad que vivimos, construyendo colectivamente una sociedad justa y humana con democracia y justicia social y económica para todos y todas.

Como puede observarse, son dos posiciones diametralmente opuestas, que el pueblo debe saber interpretar para poder entender el tejemaneje y sobre todo, asumir una postura activa y consecuente con su clase. Cómo me gustaría entrevistar uno a uno los supuestos diez millones que votaron por Iván Duque Márquez. ¿Cuántos de ellos estarán maldiciendo a esta hora? ¿Cuántos estarán arrepentidos? ¿Cuántos estarán intentando justificar lo injustificable? ¿Cuántos estarán diciendo que la postura del gobierno es correcta? Un debate con todos ellos, sería interesante en la dinámica de ir desalienando y erradicando el analfabetismo político.

Cálculos dramáticos

Según los cálculos del Sistema Universitario Estatal (SUE), la deuda histórica asciende a 3.2 billones de pesos por concepto de funcionamiento y 15 billones que se han dejado de percibir para inversión, para un gran total de 18.2 billones de pesos. Entre tanto, las Instituciones Técnicas, Tecnológicas y Universitarias, la cuantía que se requiere están tasadas en $819.766 millones de pesos solo para funcionamiento y $636.133 millones para inversión. Esto da un gran total de 1.5 billones de pesos.[i]

Resulta asombrosa la cantidad de dinero que hace falta para la universidad pública funcionar modestamente. Igualmente, resulta asombroso el desdén como el gobierno nacional subvalora la educación pública universitaria en Colombia. Científicos como el doctor Manuel Elkin Patarroyo, haya tenido que irse del país a mendigar apoyo para sus investigaciones científicas, mientras la oligarquía colombiana despilfarra millones y millones de pesos en violencia y represión brutal contra el pueblo.

A esa cruda realidad hay que sumar los millones y millones de pesos que diariamente se esfuman en el crudo escenario de la corrupción y el despilfarro. Realmente no entiende uno cómo supuestamente el pueblo respalda esas políticas y esos gobernantes cada cuatro años.

En ese ambiente crítico, también hay que llamar a la reflexión a los abstencionistas. De alguna manera su indiferencia resulta cómplice, por cuanto para esta sucia oligarquía liberal – conservadora da lo mismo ganar por un voto que por un millón, lo importante es ganar y punto, no importa la cantidad ni la calidad, lo importante es ganar.

Esos que suelen vender su voto por una comida, un halago, un puesto o un billete. Ellos también tienen el deber de ofrecer una explicación y asumir una postura digna y patriótica. Así, también podríamos referirnos a los no relacionan el problema de la educación o la salud con el problema político. Cuántos participan de la protesta y el día de elecciones son los primeros en votar por los mismos verdugos de siempre.

Pues bien, ante el movimiento estudiantil universitario que se viene sucediendo y que debe unirse al movimiento campesino con su problemática, a los indígenas con su problemática y a los obreros con su problemática, hay que asumir una postura consecuente entendiendo que no es problema exclusiva del joven estudiante, es problema de: Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos…Es decir, todos y todas.

Esta ministra de educación es inepta e intrascendente. Bien parece un monigote de Uribe y el Centro Democrático, una criatura que ni fu, ni fa. Por su parte Duque Márquez no es más que una ficha de la oligarquía descompuesta y lumpen que lidera el narcotraficante número 82, Álvaro Uribe Vélez.

El paro nacional resulta en estas condiciones necesario e indispensable. Hay que impulsarlo para los primeros meses del año entrante. Al calor de la campaña política, debe estar la campaña por el Paro Cívico Nacional. Mientras tanto, hay que rodear a los estudiantes universitarios con decisión y claridad política. Menos prosa y más acción, debe ser la consigna del momento o como dijera Gaitán: “¡A la carga!”.

[i] Semanario VOZ La verdad del pueblo edición número 2958. Página consultada 3.

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