Es inadmisible la forma brutal como el presidente Abelardo de la Espriella Otero, viene enfrentando los graves efectos del terremoto del pasado 10 de agosto. No ha manejado el terrible insuceso con criterio humano, lo ha hecho con criterio politiquero en el afán desbocado de complacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump y al mismo Israel, cuyo gobierno se place asesinando niños, niñas, ancianos, lisiados, hombres y mujeres, todos y todas en completo esta de indefensión.
No autorizar la solidaridad de Méjico y China, entre otros, causa estupor entre quienes consideran que ante una catástrofe de esta magnitud la solidaridad es lo más importante, lo fundamental. La solidaridad como ternura de los pueblos nos une con la plena conciencia que está por encima de concepciones ideológicas y políticas y desde luego, todo tipo de mezquindades que nos disminuye y nos deshumaniza. Con la solidaridad de 250 rescatistas mejicanos, ¿Cuántas vidas se hubieran salvado?
Payasada no, infamia sí, la postura del presidente pronorteamericano de llegar al Chocó a repartir balones. Una burla tétrica que merece todo el rechazo y repudio de quienes consideramos que primero es la vida, es lo esencial, lo fundamental.
También es reprochable la talanquera que viene colocándole a la famosa cantante Shakira en su proyecto de levantar colegios y universidades en el departamento de Chocó. Al parecer contaba con que el dinero iba a la cuenta privada de la primera dama de la nación.
Causa estupor la lentitud con que ha manejado semejante tragedia, es como si ésta hubiera sido programada y estuviera esperando resultados.
Igual, resulta deplorable la actitud mediática. Todos los medios masivos de comunicación como en Fuente Ovejuna, están unidos para lavar la imagen del señor Abelardo de la Espriella Otero. Ni una sola crítica a las múltiples metidas de patas. Algún medio de comunicación tuvo el exabrupto de afirmar sin sonrojarse que de la Espriella Otero en quince días de mandato ha hecho más que el presidente Gustavo Petro en tres años. ¡Qué barbaridad!
Después del gigantesco terremoto se presenta el gigantesco incendio de vastas zonas del país. La misma actitud: Lentitud, improvisación y poca capacidad de respuesta. Más bien se ha venido desarrollando la hipótesis de que dichos incendios son provocados por las multinacionales petroleras con el fin de aprovechar la coyuntura para apoderarse de regiones completas ricas en hidrocarburos, caso de vastas regiones del departamento del Tolima.
Así podríamos seguir enumerando graves anomalías en la triste célebre era del Tigre, quien habla español, pero piensa en inglés. Lo que sí es experto es en el desmonte de las obras dejadas por el presidente del Cambio, Gustavo Petro Urrego.

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