Por Agamenón
Por supuesto no hay desánimo por los resultados presidenciales del pasado domingo, hay es asombro y profunda preocupación. ¿Cómo puede presentarse tan abultado resultado por un homófono y misógino de un siniestro abogado de la mafia y el narcotráfico, que no gusta de la comida colombiana, no oculta el desprecio por los campesinos y los indígenas?
