
Ceremonia frívola el ilegítimo presidente Abelardo de la Espriella. Foto: internet
Por Agamenón
En ceremonia frívola el ilegítimo presidente Abelardo de la Espriella Otero, tomó posesión en la Sultana del Valle, como presidente de la república de Colombia para los siguientes cuatro años, acompañado de lo más espurio de la oligarquía colombiana. Su intervención se caracterizó por las interpretaciones mentirosas y los anuncios tétricos contra el pueblo y la naturaleza. El monótono discurso duró una hora y diecisiete minutos, cargado de anuncios perversos y amenazantes.
Volverá la destrucción de la naturaleza con la fumigación de glifosato so pretexto de acabar con los cultivos ilícitos. No habrá diálogo con los grupos perturbadores del orden público, anunció como único lenguaje la guerra, tierra asada sin contemplación alguna. Reiteró el propósito de hacer trizas los procesos de paz, la revisión de la JEP, colocando en entredicho el proceso de paz suscrito entre el Estado y la entonces guerrilla de las Farc-Ep.
De igual manera, el fantoche presidente posicionado reiteró el interés de construir mega cárceles. Se mostró complaciente con los grandes empresarios, afirmando que los exonera de impuestos para que obtengan mejores ganancias. No tendrán impuestos, dijo enfáticamente.
Se intensificará la explotación petrolífera y se reactivará el fracking al tope en detrimento de la naturaleza. La educación se conservatizará a extremos insospechados, recuperando el viejo y obsoleto concepto de familia, profundizando la creencia en Dios. Dijo que la fortaleza de la familia es la fortaleza de Colombia. Anunció cadena perpetua para violadores de niños.
Anunció también el fortalecimiento del proyecto de Estados Unidos, llamado: Escudo de las Américas. Y como si esto fuera poco anunció el fortalecimiento de los Tratados de Libres Comercio (TLC), la forma más viable de volver a arrasar el sueño de los campesinos y las campesinas.
El discurso soso del mandatario Abelardo de la Espriella Otero estuvo saturado de amenazas y firme voluntad política de reencauchar la vieja y putrefacta oligarquía para que recupere lo que dejó de percibir durante el Gobierno del Cambio, presidido por el presidente Gustavo Petro Urrego.
Nada prometedor para el pueblo humilde y trabajador. Su gobierno estará dirigido a reencauchar la burguesía y la presencia imperialista de Estados Unidos e Israel, principalmente, en nuestro territorio nacional.
La suerte está echada. Todo indica que la salud volverá a ser negocio de las EPS, con el único propósito de que los negociantes se hagan más poderosos a despensas del beneficiario.
Ante estos catastróficos anuncios, solo queda la esperanza de la unidad, la organización, la movilización y la resistencia del pueblo en su totalidad. No queda otro camino.


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