Por Nelson Lombana Silva
Con motivo del terremoto ocurrido en Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, con resultados catastróficos, en las redes sociales se viene insinuando maliciosamente que éste fue provocado utilizando el programa Haarp.
En un país analfabeta y crédulo, todo se admite fácilmente, sin ningún tipo de análisis e incluso, sospecha. Algunos admiten y con razón que los Estados Unidos y más concretamente el imperialismo, es capaz de todo con tal de no perder su dominio sobre los pueblos en todos los rincones del planeta tierra.
Provocar hechos monstruosos para sacar partida no es raro y más con la dirección del demente Donald Trump, sujeto que sigue fielmente el pensamiento de Nicolás Maquiavelo quien dijo que “el fin justifica los medios”.
Sin embargo, no se puede caer en novelones especulativos y fantásticos. ¿En qué consiste el programa Haarp? El programa de investigación de Aurora Activa de Alta frecuencia, es un programa científico e institucional enfocado en estudiar las propiedades y el comportamiento de la ionósfera terrestre.
La iniciativa comenzó como proyecto impulsado por organismos del gobierno de Estados Unidos, entre ellos, la Fuerza Aérea y la Marina. En 2015, la instalación pasó a la universidad de Alaska Fairbanks, desde donde se continúa investigando desde la perspectiva científica. Se utiliza potentes antenas para emitir ondas de radio de alta frecuencia que calientan de forma leve y temporal una pequeña zona de la atmósfera superior con fines de investigación geofísica y de radiocomunicaciones.
Ahora, ¿Qué es la ionósfera? Es una capa de la atmósfera de la tierra situada entre los 80 y 500 kilómetros de altura. Está llena de partículas con carga eléctrica, porque el sol rompe sus átomos. Esta capa rebota las ondas de radio ayudando a las comunicaciones en el planeta.
El origen del programa y su vínculo inicial con organismos militares, alimentaron distintas teorías especulativas conspirativas. Le han adjudicado la capacidad de modificar el clima, generar huracanes, provocar sequías, terremotos e incluso, controlar los fenómenos naturales, la mente. Acciones fantásticas e inverosímiles de gran calado.
Nadie puede desconocer la perversidad del imperialismo norteamericano. Este no ha tenido inconvenientes en poner la ciencia al servicio del círculo de privilegiados y en contra de la humanidad. Ha generado pestes en muchas regiones del mundo, confirmando lo dicho por el filósofo Carlos Marx, cuando dijo: “El capitalismo vino al mundo chorreando sangre y lodo por todos sus poros, desde los pies hasta la cabeza”.
Sin embargo, el programa Haarp al parecer nada tiene que ver con los sismos que se han presentado en la hermana República Bolivariana de Venezuela y ahora Colombia.
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