domingo, 23 de agosto de 2026

La religión como arma política del imperialismo

Foto: Internet

Por Nelson Lombana Silva

El imperialismo norteamericano es inescrupuloso. Aprovechando la creencia de la masa, viene utilizando la religión como arma política para dominar e imponer su criterio egoísta sin contratiempo alguno. El ilegal presidente colombiano, Abelardo de la Espriella Otero, la utilizó de una manera burda y a raja tabla. Después de afirmar públicamente que era ateo, de la noche a la mañana, al estilo San Pablo, se convirtió al parecer por soplo divino.

El plan siniestro de Estados Unidos en cabeza del violador de niños y niñas, Donald Trump, le da destacada importancia a la religiosidad. Por eso, ha iniciado una demencial campaña en los medios masivos de comunicación y en las mismas redes sociales. Por su parte, su aliado criminal Israel viene ofreciendo al parecer fuertes sumas de euros a las sectas que alaben, sectas y religiones de este país.

Esa postura no es gratuita. Se trata de utilizar la religión como arma política para subyugar a los pueblos, para que éstos se mantengan de hinojos y sumisos a los dictámenes del imperialismo y de espaldas a la realidad que a diario padece la muchedumbre hambrienta, sin techo, sin salud, sin educación, sin trabajo. No proteste, pues la idea es que el pueblo crea que todas esas desgracias se suceden por el pecado original, terminando admitiendo que él es directo responsable de sus tragedias y desgracias que a diario vive, que el régimen capitalista, la oligarquía y el imperialismo nada tiene que ver con la tragedia del pueblo.

Por eso, el señor Abelardo de la Espriella Otero, en nombre de Dios ha comenzado una demencial ofensiva para acabar con las importantes reformas que implementó con tanto sacrificio el gobierno anterior, en favor del pueblo colombiano y de la naturaleza en su conjunto. Eliminó las resoluciones que protegían de alguna manera el derecho a los festivos remunerados, las horas extras, los dominicales, etc. Autorizó a la multinacional canadiense para que explote la minería en el Páramo de Santurbán, violó la constitución nacional autorizando inconsultamente la presencia mercenaria de tropas extranjeras, y como si esto fuera poco no responde nada sobre su triple nacionalidad. Es más, exonera de todo impuesto a los ricos empresarios y traslada estos impuestos al pueblo.


Previendo la reacción del pueblo acude a la religión como narcótico para que el pueblo no reaccione y permanezca sumiso, responsabilizando de la tragedia humanitaria a la suerte y el infortunio. El cuento que hay que sufrir en este mundo para gozar supuestamente en el “otro”, hace carrera por estos días. Católicos, Cristianos, Protestantes, Evangélicos, Mormones, etc. etc. etc. vienen desatando la más demencial campaña para capturar ingenuos e ilusos en todo el territorio nacional. Estados Unidos destina enormes sumas de dólares para financiar todos estos proyectos religiosos, y no lo hace propiamente por fraternidad, lo hace pensando en su proyecto imperialista. Sabe que una persona fanática que cae en las redes de cualquier secta o religión, automáticamente lo pone de espaldas a la realidad social, política y económica.

Asume que la solución a sus graves problemas sociales, políticos, económicos, culturales y ambientales, no está en la unidad y en la lucha, sino en la oración, en la prédica y en la sumisión. Al decir de ellos es que Dios proveerá y si estamos así es porque nos lo merecemos. En conclusión, el pobre termina orando para que el rico no se condene.

1 comentario:

  1. Desgraciadamente es la realidad; desde la invasión española este continente ha sido sometido y alienado por las potencias. Como diferenciar los métodos españoles de los actuales del imperialismo?

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