lunes, 22 de junio de 2015

La aberrante extranjerización del río Magdalena y sus consecuencias ambientales

Solo la movilización consciente y combativa puede evitar una catástrofe ambiental como es la entrega del río a Hidrochina. Foto Nelosi
 Por Nelson Lombana Silva

Tanto el patrimonio genético de la nación como los derechos colectivos del pueblo sobre la biodiversidad y la semilla, se encuentran en verdadero riesgo gracias a la dinámica neoliberal del capitalismo altamente transnacionalizado. Son muy poquitos los colombianos que sospechan al menos sobre lo que se ciñe contra los recursos naturales y la biodiversidad de Colombia. A pasos agigantados y sin que el pueblo se dé cuenta, todo esto pasa a manos de multinacionales y transnacionales en la oscuridad de la noche y con la complicidad miserable de la clase dirigente.



Los comunistas advertimos una vez más sobre esta dramática situación que se cuece en las alturas del poder. Con razón decía el candidato a la asamblea del Tolima por el Partido Comunista y la Unión Patriótica, Danilo López Carrero: “¿Cuál Patria? ¿Cuál Soberanía Nacional? Los colombianos ya no somos dueños de Colombia”. No es una exageración. Por el contrario. Es una terrible realidad.


En el capitalismo todo es mercancía y lo que no es mercancía no es nada, carece de sentido. Dice Elizabeth Bravo, miembro de la Ong de Ecuador Acción Ecológica: “El razonamiento es que sólo se conserva lo que se valoriza”. [i] La investigadora coloca un ejemplo patético: La polinización. Dice al respecto: “Los insectos polinizadores son proveedores de miles de millones de dólares a la naturaleza. Para 2005, el valor total económico de la polinización de insectos se estimó en 153 mil millones de euros. Esto representa 9.5 por ciento de la producción agrícola mundial para la alimentación humana en 2005”.[ii]


Salvar la biodiversidad, la naturaleza en su conjunto de las brutales relaciones capitalistas neoliberales, se constituye en un desafío de primer orden, por cuanto no actuar consecuentemente en la dinámica de destruir las relaciones capitalistas, es condenar el planeta a la esterilidad total a pasos agigantados.


En ese contexto complejo, la doctora Martha Gil, abogada, investigadora y traductora, se pregunta en relación con el río Yuma, que baña 128 municipios y 13 departamentos colombianos: “¿Vale la pena entregar el río madre (Magdalena) a manos extranjeras?”.


En documentado artículo publicado en la revista Cepa, la investigadora con la ayuda de su esposo David Dellenback, escritor, investigador, difusor y defensor de la arqueología del macizo colombiano, de nacionalidad norteamericana, deja entrever la monstruosidad que se teje en las alturas del poder contra el imponente y majestuoso río de la Magdalena.


Para tener acceso al voluminoso proyecto escrito en inglés y que consta de 487 farragosas páginas, el comité de Defensores del Macizo colombiano se vio en calzas prietas pues el gobierno nacional se mantenía hermético y reacio a facilitar el acceso a éste.


Dicho documento es suscrito entre la Corporación Hidrochina y Cormagdalena, plan que se viene implementando desde el 2010. Es decir, cinco años después comienza a filtrarse a la opinión pública pero de una manera muy superficial y gaseosa, porque en realidad el grueso del pueblo colombiano está totalmente inocente en relación con este esperpento de entregar la soberanía del afluente a la transnacional china.


Sin ambages, la doctora Gil señala la finalidad del leonino proyecto llamado: “Master Plan”. Dice: “El plan manejo integral del río Magdalena pretende explotar intensamente este invaluable recurso de vida, el más importante de los recursos naturales de Colombia”.


Agrega: “El río se convertirá en la principal arteria fluvial, por la cual se desangraría a Colombia de sus recursos naturales”.[iii]


Es plan en ejecución prácticamente, pues la represa El Quimbo en el municipio de Garzón (Huila) hace parte del  “Master Plan”.


La entrega de la administración del río Yuma (voz indígena), es total, absoluta. Según la doctora Martha Gil, cobija varios planes en uno. Por ejemplo: Plan de navegación, plan de hidroeléctricas, plan de irrigación, plan de protección ambiental, plan de control de erosión y reforestación, plan de utilización y aprovechamiento de los recursos pesqueros, plan de recreación, etc. Del río Magdalena solo quedarían los recuerdos y las inspiraciones de los poetas y compositores. A partir de allí, nada será de los colombianos, como diría Margaret Mitchell: “Lo que el viento se llevó”.


Cormagdalena, que está conformada por ministros, petroleros, gobernadores y alcaldes, entrega la principal arteria fluvial de Colombia sin sonrojarse al capital extranjero.


Se proyecta la navegabilidad del río desde el municipio de Honda (Tolima) a Bocas de Ceniza en los puertos de Barranquilla y Cartagena, mientras que de este municipio a su nacimiento en el macizo colombiano la proyección es construir 17 hidroeléctricas. La más grande quedaría ubicada en Honda, lo cual indica que este pueblo desaparecería y sería supuestamente reubicado. Sería canalizado por paredes de hierro y concreto. Varios puertos serían habilitados para recoger la carga, pasajeros y como centros de acopio. El acceso al río sería restringido o por lo menos controlado. Los ribereños serían desplazados y todo estaría controlado por las leyes económicas del capitalista. El pueblo ya no podría bañarse libremente en sus mansas aguas.


Según el proyecto se construirán entre otras las siguientes represas: Guarapo, Oporapa, El Manso, Nariño, Bateas, Basilias, Piedras Negras, Pericongo, Chillurco, Veraguas, Carrasposo, Lame, Ambalema, Cambao, Honda, como ya se dijo.


Efectos ambientales


Las consecuencias de la implementación del leonino proyecto: “Master Plan”, realmente son incalculables en terrenos ambientales, económicos, sociales, políticos, culturales, etc.


El científico colombiano Gustavo Ballen que trabaja para el Smith Sonian Institute en Estados Unidos, en 2014 descubrió en su investigación realizada en la cuenca de este río, una especie de pez gato (Farlowella Yarigui), el cual desaparecería con este proyecto – dice la doctora Martha Gil – en su artículo.


Muchas especies de peces naturalmente desaparecerían y las sobrevivientes quedarían al alcance solo de la burguesía internacional.


También la posibilidad de recorrer libremente las riberas del imponente río, pues sería propiedad de Hidrochina. Aumentaría el calentamiento, se secarían afluentes y los más grave, aunque todo es grave: Aumentaría la dependencia económica de Colombia de las multinacionales y transnacionales, especialmente de Estados Unidos. Colombia sería más esclava del imperialismo norteamericano.


Los 1613 kilómetros del imponente río aumentarían la riqueza de los ricos y disminuiría la esperanza de vida del pueblo colombiano en su totalidad, especialmente de los 128 municipios y 13 departamentos que son bañados por el Magdalena.


El plan de irrigación contempla 39228 hectáreas en departamentos de Tolima, Huila y Cundinamarca, principalmente. Los cultivos serán aquellos que le represente dinero a la transnacional, es decir, cultivos transgénicos e insumos químicos. El turismo será controlado también por Hidrochina.


Quien lo creyera: Mientras en países como Japón, Canadá y los mismos Estados Unidos, están desmontando las represas por obsoletas y dañinas al medio ambiente, en nuestra patria la vienen construyendo como la última novedad. Cierto lo que dijo Carlos Marx: “El capitalismo vino al mundo chorreando sangre y lodo por todos sus poros, desde los pies hasta la cabeza”. Es más: No maneja relaciones humanas, maneja relaciones económicas.


Por eso, los comunistas insistimos en la necesidad de unir rebeldías. Hay que recuperar la patria, su soberanía nacional, su dignidad. Hay que combatir esta política entreguista de la locomotora minero – energética de Juan Manuel Santos, hay que preparar un Paro cívico contundente para parar esta infamia, de lo contrario, estamos condenados a otros cien años de soledad, como diría Gabriel García Márquez. Es tiempo de unidad, tiempo de paz con justicia social, tiempo de defender la vida hasta con la vida misma. 


[i] Revista Semillas. La vida no se privatiza. Diciembre 2013. 53/54. Página consultada 3.


[ii] Ibíd. Página consultada 3.


[iii] Conceptos tomados de la revista Cepa del Polo Democrático Alternativo.


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