domingo, 21 de diciembre de 2014

Cese unilateral de fuego indefinido de las Farc – Ep: Aporte real a la paz


Por: Nelson Lombana Silva


La decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (Farc – Ep) de decretar un cese unilateral indefinido de fuego es un aporte concreto y real a la paz en Colombia. Así los medios masivos de comunicación se empecinen en restarle importancia y minimizar la incompetencia del gobierno nacional de asumir abiertamente una postura similar, que sería una bofetada merecida a los halcones y los carroñeros de la guerra, el hecho asume una dimensión histórica que hay que dimensionar con amplitud y profundidad.



Que lo que debería hacer el gobierno nacional, lo haga la contraparte, resulta demasiado evidente que no se puede pasar de soslayo. El país nacional debe coger este gesto con entusiasmo y exigirle al país político que por lo menos haga un gesto concreto de paz de tal manera que los diálogos de la Habana (Cuba) entren definitivamente al escenario de la irreversibilidad.


Con este son varios hechos similares que ha hecho la insurgencia armada, mientras que el gobierno nacional – fiel representante de la oligarquía colombiana – se mantiene inmodificable, estático y dogmático, como si todo se mantuviera estático y no estuviera fluyendo minuto a minuto, segundo a segundo.


Por el contrario. Los gestos del gobierno son de guerra. El paquete de medidas aprobadas en el parlamento, la pírrica propuesta del salario mínimo, el silencio sepulcral ante las continuas amenazas del paramilitarismo contra los medios alternativos de comunicación y 17 periodistas, sindicalistas, dirigentes políticos de izquierda, campesinos, indígenas, comerciantes, estudiantes, cultores, etc. Es como si nada estuviera sucediendo en Colombia. Es más: Se sigue asesinando a lo largo y ancho del país y el gobierno nacional guarda absoluto hermetismo. ¿Esos son gestos concretos de paz?


La posición de los Estados Unidos sigue siendo ambigua, mejor: doble. De dientes para fuera dice estar con el proceso de paz, pero no dice absolutamente nada sobre las siete bases gringas en territorio colombiano, tampoco de la cantidad de mercenarios de la guerra que entran y salen del país como reyes, el acercamiento con la Otan y la IV flora militar gringa navegando aguas colombianas.


Tampoco es un gesto de paz del gobierno nacional la locomotora minero – energética. Todos sabemos que tal política es una imposición imperialista para permitir la entrada y salida, como pedro por su casa, de nuestro país a las multinacionales y transnacionales. Éstas no vienen, propiamente, en son de paz, vienen en son de robarse nuestros recursos naturales dejando herido de muerte el medio ambiente. No lo decimos solamente nosotros, lo dicen con voz clamorosa los ambientalistas, es decir, los expertos en la materia.


Es decir: poco a poco se depurando el ambiente y se va sabiendo quien es quien. Eso lo debe tener bien claro el país nacional. Y la mejor manera de tenerlo claro es asumiendo una postura activa y propositiva. Presentando iniciativas que rodeen y fortalezcan los diálogos de la Habana, por cuanto los enemigos del proceso, dentro y fuera del gobierno y dentro y fuera del país, no cejarán en sus pérfidos propósitos de hacer abortar este proceso tan avanzado y esperanzador. La misma iglesia ha destacado la seriedad con que la insurgencia ha asumido el reto, todos esperamos que haya en el gobierno nacional reciprocidad aunque sea mínima.


El cese unilateral de fuego indefinido por la guerrilla fariana, es un gesto importante que se debiera dimensionar lo justo en los medios masivos de comunicación. Sería lo elemental, si hay sinceridad en el propósito de encontrar una salida política al larvado conflicto social y armado que vive Colombia por algo más de cincuenta años. Es más: Sería obvio si existiera en el país libertad de prensa y voluntad real de paz de “Los verdaderos dueños del país”, como dijera en su momento el economista ex comunista Julio Silva Colmenares.  La paz no son palabras, son hechos.

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