miércoles, 29 de julio de 2026

Viviane Morales ministra de educación: Una religiosa fanática

Abelardo De La Espriella y Viviane Morales. Foto: Metro

Por Agamenón

El ciudadano estadounidense, Abelardo de la Espriella, engañó al pueblo colombiano al prometer que su equipo de gobierno sería gente joven alejada de la podredumbre politiquera. Mintió, como es su costumbre, porque el equipo que ha nombrado hasta ahora, resucita nombres siniestros y fascistas de la talla de Laureano Gómez, el monstruo por su espíritu violento y asesino contra el pueblo colombiano.

No contento con eso, ha incluido en su gabinete a Viviane Morales como ministra de educación, una mujer de ultraderecha, religiosa fanática, sectaria con pensamiento retrógrado. Anticomunista cerril. Señala María Camila Díaz Delgado, en su artículo publicado en el semanario VOZ La verdad del pueblo: “Catalogada como una política de ideología ultraconservadora, su historial de oposición a los derechos de las mujeres y de la población LGBTIQ+ abre serias dudas sobre el rumbo que podría tomar un ministerio tan importante para la niñez y la juventud”.[i]  

Tras de que la educación en el capitalismo es más para alienar que para liberar, más para amaestrar que para orientar procesos de cambio, la presencia de esta señora seguramente profundizará el caos y la incertidumbre en este ministerio con graves repercusiones en los niños, en las niñas y en la juventud.

Se ha atravesado como mula muerta en el camino a todo proceso de reconocimiento de los derechos de la mujer, las lesbianas y los gais, porque según ella, es pecaminoso. Desconoce de cabo a rabo la diversidad y la pluralidad. Su fanatismo religioso la hace ciega, sorda y muda al momento histórico que vive no solo Colombia, sino la humanidad entera. Es una mujer retrógrada, admiradora de la terrorífica “Santa Inquisición”, del crudo oscurantismo y de los siglos de upa.  

Los padres de familia que engañados algunos y otros fanáticos, tendrán que acompañar a sus hijos, a los maestros y profesores, en la lucha que habrá que librar contra este esperpento de ministra medieval, la que seguramente hará hasta lo imposible por borrar de la educación el pensamiento científico para imponer el pensamiento medieval y vacío de contenido de la religiosidad.

Volverá a ser la educación en Colombia una mercancía costosa y elitista. Difícilmente el pueblo tendrá acceso al claustro universitario y quien logre llegar allí, hallará un pensum más para embrutecer que para liberar. El interés de Abelardo de la Espriella es tener un país paria e imbécil, que no piense por sí mismo, que simple y llanamente obedezca. En ese terrible interés ha encontrado en Viviane Morales, su mejor interprete.

El esfuerzo admirable que hizo Gustavo Petro Urrego por la educación en Colombia, aumentando la cobertura y la calidad, se encuentra en peligro con este lunático presidente. Y para desgracia mayor, el nombramiento de la nueva ministra de educación hace crecer aún más la incertidumbre.

Gustavo Petro triplicó la inversión en educación superior pública en comparación con las administraciones anteriores, señala María Camila Díaz Delgado. Las cifras y las estadísticas así lo señalan.

La comunidad que hace parte de la universidad del Tolima, sobre todo los estudiantes y aspirantes, ven con suma preocupación el momento fascista que representa el gobierno ilegal del déspota Abelardo de la Espriella. Su marcado interés de colocar trabas y costos elevados para que el pueblo, pueblo no se profesionalice, prende las alarmas en la comunidad joven del departamento de Tolima.

Hay que rodear la educación pública primero, de esa fanática orientación religiosa que seguramente intentará imponer esta ministra y segundo, el desmonte de la financiación de la educación pública. Hay que hacer resistencia en comunión. Colombia es un estado laico, hay una constitución nacional que respeta la diversidad de pensamiento. Desde ya el respaldo íntegro a los estudiantes y a la lucha estudiantil en el Tolima y desde luego, en Colombia. No pasarán…   

[i] Semanario VOZ La verdad del pueblo. Edición número 3330. Página 12. 

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