martes, 14 de julio de 2026

Anzoátegui, Tolima: Entre el cielo y el infierno

Foto: Internet

Por Agamenón

El municipio de Anzoátegui, Tolima, ubicado al norte del departamento, a dos horas de Ibagué y a 72 kilómetros de la capital musical de Colombia, se encuentra nuevamente entre el cielo y el infierno. De un lado, las maravillas naturales, la frondosidad de su tierra y la diversidad de cultivos, entre ellos, el café y la ganadería en la zona paramuna, con campesinos nobles y emprendedores brutalmente engañados por la derecha, especialmente el barretismo y un gobierno municipal que ni fu ni fa, sorprendidos nuevamente por el miedo y la incertidumbre.

En la extensa región de China Alta y veredas adyacentes al parecer la presencia de grupos armados imponiendo su ley, con el peregrino cuento, según afirman los campesinos en voz baja, de que tienen gobierno propio para actuar y decidir. Al parecer se ha incrementado letreros de supuestas guerrillas y grupos paramilitares, anunciando un nuevo régimen, tal como lo anuncia el ilegal presidente electo, Abelardo de la Espriella. La situación es de zozobra entre los habitantes de esta localidad del norte tolimense.

A esto se suma la poca gestión del mandatario municipal. El desconcierto es casi generalizado. Las calles en precarias condiciones, la plaza de mercado abandonada y la carretera central deteriorada. Igual, la proliferación de drogas adictivas, especialmente la marihuana, la perica y el denominado tutsi. Se comercializa públicamente en discotecas y cantinas, dicen las personas que piden omitir sus nombres.

Dicen los denunciantes que poca y nada hace la policía. Incluso, para algunos hay complicidad, porque, es vox populi dónde están los expendios, menos los uniformados. Se vienen presentando asesinatos en diversas veredas de este municipio. El corregimiento de Lisboa está invadido por el miedo y la violencia. Allí, se han presentado asesinatos de hombres y mujeres, crímenes en su gran mayoría en la impunidad.

Los crueles anuncios de Abelardo de la Espriella de fomentar la violencia al parecer comienzan a hacerse realidad en esta sección del departamento de Tolima, municipio que, paradójicamente, lo apoyó masivamente en la primera y segunda vuelta presidencial. Como dice el dicho popular: “Así paga el diablo quien bien le sirve”.


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