
Foto: Radio Nacional de Colombia
Por Agamenón
La suerte está echada, dijo el emperador romano Julio Cesar. Colombia nuevamente abocada al terrorismo de Estado, es la cruda realidad. La presencia del ilegal presidente entrante en la Casa de Nariño, así lo certifica. La misma perra con las mismas tetas, también dice el dicho popular. El sanguinario expresidente Álvaro Uribe Vélez habló de las Convivir para referirse al paramilitarismo, primero en Antioquia y después en toda Colombia. El sujeto Abelardo de la Espriella, mal llamado presidente electo, habla de “Bloque de Defensa Urbana”, para referirse a lo mismo. No hay que hacer gran elucubración para llegar a esta conclusión.
De esta manera, Abelardo de la Espriella condena a los pobres de Colombia a la violencia nuevamente a través del terrorismo de Estado. Los campesinos, los indígenas y los afros son condenados al horror de la violencia, por orden expresa del abogado de la mafia, amparado por el triste célebre Donald Trump, quien es el que en realidad ordena desde la Casa Blanca. Donald Trump considera a “Abelardito”, simple peón, vasallo del imperio gringo.
Este presidente electo, sin dignidad y menos respeto por la soberanía nacional, jamás les dirá no a los gringos, siempre estará presto a permitirle la violación de la soberanía nacional. Es tal la genuflexión que habla de dolarizar el peso colombiano. ¿Dónde queda la Soberanía Nacional que con tanto empeño defendió el presidente Gustavo Petro Urrego durante su cristalino gobierno democrático? Como diría Bárbara Mitchell: “Lo que el viento se llevó”.
También se anuncia con bombos y platillos que el asesino Esmad será reactivado por este proyecto de gobierno de extrema derecha. Retornará la violencia a las calles contra los trabajadores, los obreros, los estudiantes, los cultores y los filántropos. Volverá el gas lacrimógeno a invadir las calles, la caballería infame y cruel a atropellar y fuego inclemente, hiriendo, matando jóvenes en primavera o cuando más sacándole los ojos, dejando lisiados, lisiadas con la total incomunicación mediática. Más bien para calificar a los jóvenes de terroristas porque salen a defender la educación pública, el empleo digno y la paz con justicia social. Colombia, sin lugar a dudas, fue condenada a otros cien años de soledad.
Abelardo de la Espriella, el gran bufón, el gran mequetrefe de nacionalidad gringa, debe saber que el pueblo colombiano no es cobarde, ni se rinde fácilmente; estará en primera línea defendiendo los logros del gobierno del cambio, buscando la libertad, la justicia social, la defensa del medio ambiente y la soberanía nacional. No se quedará con los brazos cruzados. Brillará en el amplio firmamento colombiano los valores nuestros, los rasgos culturales y la paz con justicia social, la fuerza formidable de nuestros antepasados que con heroísmo nos dieron la libertad. Ahí, están los ejemplos inmaculados de José Antonio Galán, Policarpa Salavarrieta, Simón Bolívar, José Antonio Anzoátegui, Sucre, el general Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Camilo Torres Restrepo, Jaime Pardo Leal, Manuel Cepeda Vargas, Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Jerónimo Galeano, Raúl Rojas González, entre muchos otros y otras.
El próximo 20 de julio hay que salir masivamente a las calles y plazas de Colombia a agradecer el mandato de Gustavo Petro, sus logros y la manera cristalina como manejó el Estado. Se jugó y se sigue jugando la vida por Colombia, por usted y yo. Es un hombre valiente y consecuente con su clase social. Por eso, la oligarquía lo detesta y el pueblo culto y consecuente lo ama, lo valora. Hay que salir a pedirle que siga liderando la resistencia y la oposición en Colombia. Decirle que se perdió una batalla, pero no la guerra. Todos y todas a la calle este 20 de julio con las banderas unitarias del Partido Comunista Colombiano, Local Ibagué.

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