viernes, 2 de diciembre de 2016

“Las muertes en Colombia no las genera la guerrilla, las genera la corrupción”: Sacerdote

Sacerdote.Leopoldo. Foto Nelosi
Por Nelson Lombana Silva


Es sacerdote católico y apostólico pero no romano. Nació en el municipio de Cartago (Valle), el 4 de marzo de 1954. Realizó los estudios primarios en varias escuelas debido fundamentalmente a su situación económica.



Terminó este ciclo en el municipio de Sopetrán (Antioquia), el secundario, estudió hasta décimo en el municipio de La Victoria (Caldas) y el grado once en Pereira (Risaralda).


En lo que atañe a los estudios universitarios, se licenció en ciencias religiosas de la facultad de teología de la universidad Javeriana. Durante seis años estuvo la congregación de los Franciscanos renovados. Permaneció siete meses en Italia.


De regreso al país, trabajó durante algún tiempo en Pereira y en la población de Oporapa (Huila). Allí, casi que en medio de desierto de la Tatacoa tiene su templo. Exactamente en el centro poblado de Potosí, municipio de Villavieja (Huila). El templo se llama: “El señor de los milagros”.


No cobra un solo centavo por los estipendios eclesiásticos, siempre la ayuda es voluntaria. Es decir, no cobra ni por la misa, ni por el matrimonio, ni por el bautismo, ni por el funeral, como lo hace tradicionalmente la iglesia católica y las demás sectas religiosas.


Celebra en Neiva. Sin embargo, prefiere visitar las veredas más distantes y riesgosas, los barrios más humildes y marginales. Comparte en parte la teología de la liberación.


Su verdadero nombre es Julio Emilio Arboleda Zapata. En la congregación religiosa es conocido como: “Hermano Leopoldo del Ave María”.


El diálogo sostenido con la página web: www.pacocol.org y el semanario VOZ La verdad del pueblo, es el siguiente:


-         Padre, ¿Cómo manifiesta usted los preceptos religiosos y teológicos en un mundo globalizado, acosado por neoliberalismo y la corrupción?


Nuestro preceptos religiosos se inclinan por los más pobres, por los campesinos más humildes; el modo de ser y estar, los mensajes van dirigidos especialmente a derribar el muro que engendra violencia, que es la corrupción, la compra – venta de votos, el vasallaje permanente contra los jóvenes, los adultos, los ancianos, que no tienen estudio, que no tienen formación histórica.


Esas gentes son avasalladas, son dilapidadas y se van generando los cordones de miseria en Colombia. Yo al ver que estos grupos están aliados a los humildes y sencillos que defendió Jesucristo y que los otros no lo están, nosotros debemos estar al lado de las clases menos favorecidas de los Estados, de las clases menos favorecidas por los sistemas de gobierno y de todos aquellos y aquellas, que están llamados a ser más amables con la gente humilde y sencilla.


Yo por eso estoy en esta vigilia nacional por la paz convocada por la guerrilla. Además, porque creo que los hijos y las hijas de los ciudadanos del pueblo colombiano somos todos, incluyendo las Farc, el Ejército de Liberación Nacional  y todos aquellos grupos que pensaron que por ese camino también podían jalonar un nuevo espacio para hacer de Colombia un país más amable, más soberano, más libre, más feliz.


Ese camino se ha llenado de otros caminos abruptos y hemos llegado hasta el estado actual de vivir una guerra atroz. Como dice la canción: “Que la guerra no me sea indiferente, porque es un monstruo y pisa fuerte”.


-         Padre: ¿Usted sigue las orientaciones de la iglesia católica, apostólica y romana?


No. Nosotros somos católicos, pero no romanos. Eso no quiere decir que no admiremos al Papa Francisco; siempre lo nombramos en nuestras oraciones y todo lo bueno que veamos en Roma, hace parte de nuestro modo de  ser y estar.


Simplemente hay algunas pequeñas diferencias entre Roma y nosotros que no afectan la fe natural. No afecta la fuente que dio origen a la religión cristiana que es Jesucristo, fuente de vida inagotable.

 
-         ¿Cuáles son esas diferencias?


Muchas. La principal: No aceptamos que el Papa diga que es infalible, como quedó condensado en los documentos del Concilio Vaticano II. El Papa no es infalible.


Ahora, intentan maquillar la norma. Pero, creemos que si aceptamos la infalibilidad del Papa, significa que tenemos que aceptar también los errores y por qué no decir horrores como la Santa Inquisición y el maridaje de muchos clérigos con los poderes imperiales para mantener el estatus quo de poder a nombre de la religión.


Entonces, la infalibilidad papal no la va con nosotros. Hay otros detalles más pequeños, por ejemplo, el machismo tradicional de Roma, que genera servidumbre.



Nosotros hemos recuperado el diaconado femenino. Algunos obispos hetero católicos conceden la sucesión apostólica del sacerdocio a mujeres, pero en el caso nuestro en el Huila, las mujeres acceden al diaconado permanente. Damos la eucaristía con las dos especies: El cuerpo y la sangre de Cristo para todos.


Fuera de eso, somos celosos defensores de los más pobres, especialmente los menos afortunados de los derechos fundamentales.


-         Padre: Esa infalibilidad del Papa, ¿Fue del I Concilio o del II?


Eso es de 1870, ya han pasado ocho o nueve Concilios. Primer Concilio fue en Jerusalén en el año 51, estaba vivo San Pablo. Fue un Concilio muy lindo, donde los Apóstoles dicen: “Nosotros y el Espíritu Santo, hemos decidido que no es deseo nuestro colocarle cargas a ustedes, pero sí le pedimos un favor: Que sean celosos y respetuosos con los más pobres.


Eso lo define el I Concilio de la Iglesia año 51, después de Cristo, donde se reunieron para tratar el problema de San Pablo, porque San Pablo era un misionero, pero no era de los apóstoles que vivieron con Cristo. Había como división. Los unos que posiblemente sí, los otros que no. Entonces, San Pablo viaja a Jerusalén. Él mismo lo dice en sus cartas y allí se encuentra con Pedro, Juan y Santiago, que eran considerados columnas de la iglesia. Claro que todos los doce apóstoles eran columnas de la iglesia, pero ellos eran como los más visibles.


Ellos al analizar la actividad misionera de San Pablo, magna, espectacular y motivante, ellos encontraron que nada contradecía al Espíritu Santo. Eso fue el primer Concilio.


Ya el otro que se traslada al año 300 y punta, el Concilio de Nicea, Concilio Nacino Constantinopolitano y todos los demás Concilios, hasta llegar al Concilio Vaticano I, 1870, en donde nosotros nos encontramos con una novedad, con una innovación rara: “El Papa no se equivoca”, el liberalismo es pecado y una serie de cosas raras.


Entonces, al decir no a eso, no estamos fragmentando la fe, la estamos robusteciendo, alimentando. Vemos ahora como el Papa Francisco, por ejemplo, está estudiando la posibilidad de que regrese el diaconado femenino en Roma. Eso es un avance maravilloso. Él está en un diálogo permanente con las demás religiones, porque nosotros creemos que Cristo, de una manera misteriosa también está presente en todas las religiones del mundo, porque el amor de Cristo trajo al mundo, no fue el amor para un club de santos, es el amor universal.


Entonces, claro, dejó un pequeño grupo de elegidos para que fuéramos como los sembradores, pero de todas maneras sembradores de  ¿Quién? sembradores para toda la humanidad. ¿Recolectores de qué? Pues de la cosecha si hemos sembrado bien, pues seremos buenos obreros y nos lleva con Él a la nueva Jerusalén. En eso estamos.

 
-         Padre: ¿Qué opinión le merece el obispado de Juan XXIII y Pablo VI?


El Papa Juan XXIII, de grata memoria, yo lo admiro mucho. Lástima tan poquito. Cinco añitos de pontificado. Usted sabe que una sola golondrina


A él le tocó duro contra el muro. El muro de las estructuras de poder formada por los clérigos que en el momento tenían a la iglesia católica, apostólica y Romana como modus vivendi, porque imagínese, todo sacerdote buena gente y todo obispo chévere con Jesucristo se la montaban ellos mismos.


Imagínese la mayoría de los Santos, como la madre Teresa de Calcuta en la India y acá en Colombia la más cercana, la madre Laura Montoya Upegui. Cuando ellas estuvieron vivas, fueron perseguidas por el mismo clero, solo que a la madre Teresa, se le apareció la virgen con el premio nobel de la paz. Entonces, ahí sí aparecieron todos a “lamberla” y a decir: “Hay tan linda, la queremos mucho”.


Como pasó ahora con el presidente Juan Manuel Santos: Se ganó el premio nobel de la paz y todo el mundo salió a las calles dizque a estar con la paz.


Eso es triste. Pero, ya uno comprometerse con un ornamento. O sea, con un nuevo despertar por amor al Señor, es maravilloso y eso hizo el Papa Juan XXIII. No alcanzó a terminar el Concilio. Pero intentó y logró una parte. Al menos logró que algunos clérigos de la iglesia salieran adelante. Pero, figúrese que a cuántos años del año 65 para acá y todavía el Concilio Vaticano II no se ponen en práctica en muchos clérigos.


-         ¿En el caso del Papa Pablo VI?


Pablo VI, un hombre maravilloso, mártir, porque varios intentaron asesinarlo. Fue un hombre de apertura. Sufrió mucho de ver a sus obispos desobedeciéndole, y así está el Papa Francisco.


Vea usted como el Papa Juan Pablo I murió sospechosamente. Juan Pablo II, solamente contemplaban su figura pero muchos siguieron en lo mismo. Y ahora, con Francisco muchos clérigos no le caminan. De boca dicen que sí, que tan lindo, que vamos para adelante, pero en la práctica no, siguen anclados en la iglesia del medioevo.


-         ¿Qué más es lo que lo que lo diferencia a usted de la iglesia romana?


Hay diferencias amplias. Por ejemplo, la principal diferencia: Nosotros no aceptamos el dogma de la infalibilidad papal. Segundo, nosotros rechazamos el purgatorio tal como lo concibe ellos, como un modus vivendi, como si fueran unas cámaras tenebrosas nazis custodiadas por los arcángeles, donde yo negocio mi eternidad a través de la misa.


Nosotros aceptamos de que nada manchado entra al cielo y que el alma en ciertos pecados, pero creyente en lo eterno, en lo divino, merece una purificación, pero ya convertir el purgatorio en ente generador de poder…yo digo una cosa: Se acaban las misas por las almas en las formas como la están manejando y los curas inmediatamente piden renuncia.


-         Padre: ¿Su pensamiento religioso se podría ubicar en la corriente latinoamericana llamada teología de la liberación o iglesia de la liberación?


La teología de la liberación tiene su más y su menos, porque habría que hablar de las teologías de la liberación, porque tú hablas con cada sacerdote de la teología de la liberación y cada uno pareciera tener un puntico más y un puntico menos.



Pero, yo sí digo una cosa: Los sacerdotes que llevaron al extremo la teología de la liberación y convirtieron a sus miembros en sacerdotes con fusil al hombro, pues ahí se fueron a un extremo, porque Jesucristo al llamarnos al sacerdocio, nos llamó fue para que nos sacrificáramos por Él a través de su doctrina en el altar y en las comunidades.


Creo que hay una exageración ya convertir a Cristo en otro Timochenko, en otro Tirofijo, ¿Cierto? O en un Simón Bolívar.


La mayoría de los elementos de la teología de la liberación a través de la opción preferencial por los pobres, me parece maravillosa. La sencillez en sus celebraciones eucarísticas divino, porque más sencillo que la última cena, no puede haber más. Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre. ¿En qué? En lo humilde, en lo cien por ciento humano y tan humano y tan divino que demostró que tenía categoría de Dios, sin picárselas.


-         Una diferencia de su iglesia con la católica, es que la iglesia de la cual usted hace parte no cobra por los ritos religiosos, las misas y demás. ¿Cómo se financia, padre?


Yo le apuesto a usted, que si usted es amigo de un padre, lo conoce y vive a la cuadra y ese padre lleva una vida de testimonio, acorde con el testimonio de Jesús y ese padre tiene una necesidad, usted le ayuda.


Le dice: mira, estoy enfermo o tal cosa. Nosotros le decimos a la gente: ¿De qué viven los que no son sacerdotes? Los que no tienen empleo, no tienen acceso a la salud y llegan a los 80 años, ¿Cómo lo lograron?


Cuando una comunidad ve a su sacerdote o a su pastor, en el caso de las iglesias evangélicas, lo ve cumpliendo con los mandamientos de Dios en la persona de Jesús, no aguanta hambre. Yo nunca me he acostado con el estómago vacío. Me dicen: Padre lo invitamos a almorzar, padre: Llévese este racimito de plátanos para la casa.


Este testimonio es mundial. Cuando uno se unta del evangelio tierra, tierra, no aguanta hambre. Pero, cuando uno se unta del evangelio maquillado, del evangelio trasquilado y todo raro por tantas teologías, que uno interpreta el evangelio de una manera, el otro de otra, el otro de otra, la fe se va al suelo y ya no hay mártires. Para usted ser mártir tiene que ser guerrillero, tiene que ser líder sindical, tiene que ser hincha del América o de Millonarios, para morir y le hacen honores de Estado. Morir en el ring boxeando y es mártir. ¿A dónde están los mártires verdaderos de la iglesia? Nos tocaría irnos para Egipto donde el Estado Islámico hace su agosto, o irnos para la Franja de Gaza o para la guerra con Siria, para ser mártires, pero, ¿Será que somos capaces de hacer eso, de colocar la cabecita para que venga un monstruo del Estado Islámico y nos la corte por amor a Jesucristo? ¿Estamos preparados para eso? No, porque la fe de nosotros tambalea, pero una fe fortalecida en el verdadero espíritu de Jesús, va para adelante. Él mismo dice: De comer, de vestir y de dormir que no nos preocupemos, eso viene por añadidura, cuando el amor del Señor está en nuestros corazones.


Pero, cuando vengan sacerdotes que viven por vivir en la misa y que genera estrategia de poder, pues le cobran hasta la risa.


-         Padre: ¿Usted se guía por la biblia, usa ornamento como cualquier sacerdote para decir misa, un entierro, un matrimonio, etc?


Nosotros tenemos ornamentos. Yo tengo unos ornamentos muy caros, pero me los han regalado, no he invertido un solo peso; tenemos ornamentos que no hay que envidiarles a Roma.



Segundo, nosotros no somos ostentosos. Pero la dignidad de los ornamentos claro y la sencillez ante todo de los ornamentos. En cuanto a las tradiciones, pues la santa biblia, los libros canónicos, todo lo mismo.


A ratos utilizamos las anáforas romanas. Todo lo mismo, pero ya en la vivencia se van notando las diferencias. O sea, juntos pero no revueltos.


-         Padre: Si en este momento volviera Jesús a la tierra, ¿Cree usted que lo recibirían en el Vaticano?  


No lo reciben en el Vaticano. Lo sacan a patadas.


El Cristo de la historia clavado en la cruz está en contravía de muchos, no digo que de todos, porque generalizar es un pecado, pero sí de no pocos clérigos convertidos en gendarmes de los poderes imperiales.


Si Cristo entrara ahora al Vaticano, Él sería el más aterrado. Diría: “Mis hijos viviendo en esta opulencia”. Se iría a celebrar a las afueras de Roma y lo perseguirían nuevamente. Entonces, ya no moriría crucificado, sino torturado o asesinado. Lo matarían a pedacitos.


Es decir, si Cristo entrara ahora al Vaticano, tendría que identificarse porque no lo reconocerían.


Una vez contemplé un lienzo, una pintura y me llamó la atención, porque ahí aparecían varios teólogos de varias tendencias, teólogos de diferentes modos de ser. Segundo habían pastores, obispos, pastores de todas las denominaciones cristianas, sacerdotes de diferentes iglesias: Ortodoxas, había un obispo anglicano, estaba el Papa.


Estaban todos mirando para las nubes esperando el advenimiento del Señor y Él estaba agachado en un rastrojo con unos niños y un señor humilde y les decía con el dedo que calladitos. Ya Él estaba ahí y ellos esperándolo. Entonces trinca la vaina.


-         Padre: ¿Usted condena la lucha armada?


Yo considero, es mi pensamiento, no afecta a ninguna de las iglesias, mi pensamiento concuerda con el pensamiento del Papa Pablo VI, en documento que se me escapa su nombre: Cuando los gobiernos se tornan tiránicos, en cualquier parte del mundo, en Andorra o en Alaska, y desaparecen todas las ventanas pacíficas, se abre paso la vía insurreccional y es un derecho de todos los pueblos de la tierra, a insurreccionarse cuando se agotan todos los espacios pacíficos.


¿Sabe usted ahora por qué se está hablando de paz? Porque se ha abierto una ventana para que los espacios de libertad y de justicia entren con un lenguaje pacífico. Por eso, estoy yo presente en esta vigilia nacional por la paz, porque si me invitan y veo que aquí están armando granados y todo eso, yo no me asomo.


Pero, la vía insurreccional frente al establecimiento despótico, es una realidad, es un derecho. Los pueblos de la tierra, tienen derecho a sublevarse cuando sus gobernantes son tiránicos.


-         Padre, finalmente: ¿Qué concepto le merece el proceso de paz con todas las dificultades que salieron a flote con los resultados del plebiscito del 2 de octubre?


Para mí, el plebiscito tuvo muchas falencias. La principal: El contenido de los acuerdos se dejó ver del público a última hora. En 30 días, es un espacio como dicen en Bogotá: Pichurrio. Por acá dicen otra cosa, para que las gentes que conforman las mayorías, que ya usted sabe quiénes somos, entendieran al menos el 5 por ciento el contenido de los acuerdos.


Dos: Las Farc, con el debido respeto, se apartaron de los clérigos, de todas las religiones de Colombia, y los demonios de la guerra, llevaron el mensaje a cada pastor y el pastor comió de lo primero que le llegó y ese pastor fue y engatusó, como hablan en Medellín, a sus pupilos y ahí están las consecuencias.


Lo otro: Santos se confió mucho de su gente y al interior hay muchos haciéndole “conejo”, comenzando por el vicepresidente, el mismo Procurador, funcionarios del Estado Colombiano haciéndole “conejo”.


Tercero: Como el plebiscito no llevaba ese eslogan del poema antiguo: “Mamita dame palo, pero dame qué comer”, entonces como no llegó el manjar que da el pájaro de la corrupción, es un pájaro muy peligroso, se adapta a todos los climas, hace nido en cualquier parte, entonces como no llegó el dinero de la corrupción para comprar votos, entonces muchos se quedaron en casa. Como no me dieron nada, entonces no voto.


Creo también que la indiferencia de ciertas mayorías colombianas y el silencio de los buenos, llevó a que el plebiscito no diera los resultados esperados. No le echemos la culpa a Álvaro Uribe Vélez, echémonos la culpa nosotros mismos.


La indiferencia y el silencio de los buenos. Los malos gritan por doquier y son escuchados y nosotros nos metemos debajo de la cama y los otros se suben encima de la cama, entonces ahí está el plebiscito.


Sin embargo, hay bondades. El triunfo del No, despertó los enjambres libertarios de mucha gente que estaba como achantada, como que votaron el miedo y dijeron: Vámonos para la calle. Pienso otra cosa: Que hubiera ganado el Sí, no estaríamos en esta Vigilia Nacional por la paz, ni usted estuviera hablando conmigo. No nos hubiéramos visto nunca. No hay mal que por bien no venga y gracias a ese grito tan ensordecedor de los enemigos de la guerra, nosotros nos vimos obligados a buscar tapones para tapar esos gritos y gritar ya, basta, basta. Ese es como el lado bueno del No y el lado malo del Sí, porque nosotros estamos enseñados que los demás hablen por nosotros, que los demás nos defiendan, que los demás hagan el trabajito que yo tengo que hacer y eso es falso. El trabajo es general. Todos con todos, para que seamos felices.


Yo pienso cada mañana que es la última mañana de mi vida y cada noche que es la última noche de mi vida. Cuando hago la oración, me acuerdo de la oración del padre García Herreros: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.


Ahora bien, yo sí quiero, deseo, anhelo, que las futuras generaciones que no nos conocerán, no vivan lo que nosotros hemos vivido. Yo, personalmente, soy hijo del conflicto, porque yo nací en medio de un enfrentamiento cuando los Pájaros fueron a matar a mamá y a papá, porque no eran del color preferido, no eran del sabor ideológico de ellos.


En ese intento por matarlos, nací yo. Mamá estaba embarazada, tenía seis meses de gestación de mí, yo nací en esas condiciones, es una historia muy larga de contar. Corra que te alcanzan, escóndete todas las noches. Cada que amanecía era una bendición de Dios y cada noche que llegaba era un tormento. Luego, pasó la historia del Frente Nacional con todas sus traiciones y veleidades, después quisieron acabar con lo poquito que quedaba de gente que luchaba a través de las armas para cambiarle la cara a Colombia y siguieron los enfrentamientos, nacieron los grupos subversivos o insurgentes y no solamente eso, porque es que las muertes que se dan en Colombia no las está provocando las Farc, ni el ELN, las muertes las está provocando la corrupción, porque la corrupción es la generadora de hambre. Mucha gente está aterrada por los problemas de Venezuela, pero es que en Colombia la gente se está muriendo de hambre y no por culpa de las Farc.


Se robaron los contratos de la refinería de Cartagena y ahí no había un guerrillero del ELN robando o un fariano, ni Navarro Wolf porque ya es senador.


Ponerles cuidado a todos esos elefantes blancos que hay en Colombia, que usted más que yo sabe por su condición de periodista puede saber dónde está. El elefante blanco de Ibagué para los juegos atléticos nacionales. ¿Quién se los robo? ¿Las Farc, el frente XXI? ¿Se los robó los sacerdotes de la teología de la liberación?  ¿O yo que hago parte de los católicos? ¿Quién se robó eso? La corrupción.


Ahora, la misma corrupción tiene sus nidos y sus madrigueras en todos los entornos estatales y en todos los sitios, porque la corrupción es un pájaro peligroso, porque no se deja ver de nadies y lo más triste es que la misma constitución la adora. Ese es el gran problema.


Bueno, ahorita viene la paz de quién con quién y qué vamos a hacer con la corrupción. A mí me dijo un campesino: “Hay padre: Las Farc entregan las armas y quién nos va a seguir defendiendo. Ahora llegarán los ladrones que son los mismos que detentan el poder en la alcaldía; ahora llegarán los revendedores de votos aquí a imponernos sus ideas, ¿Quién nos irá a defender?


Hay mucha gente pensando así, porque no creen en los apóstoles de la democracia y los apóstoles de la democracia, pienso yo, que estarán contentos porque se silencian los fusiles, para ellos activar más la corrupción. No sé qué irá a pasar.


Y otra cosa terrible: ¿El sicariato estará dormido? ¿Los paramilitares estarán dormidos? ¿No estarán esperando que pase la euforia, de que pase todas estas vainas para ir arreglando a cada uno de los líderes de la paz? Pensemos que eso ya ocurrió. La cosa no es que ya estamos bien, esta es una lucha continua. Yo creo que la lucha más difícil es la lucha de las ideas; ganar la batalla de las ideas es más trinca. Es duro.


Los generadores de guerra no son analfabetas, ni son perezosos, estudian día y noche nuevas formas de lucha para la guerra y fuera de eso, no ahorran tiempo. Me da pesar que muchos heraldos de la paz se acuestan temprano, se acuestan con las gallinas y se levantan con el sol, en cambio la gente generadora de guerra, ellos viven alcanzados de sueño y de hambre y de sed, porque ellos trabajan, trabajan y trabajan para mantener sus objetivos.





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