miércoles, 27 de mayo de 2026

Los comunistas de Ibagué sabemos que hacer el día de elecciones

Foto: Partido Comunista Regional Tolima 

Por Agamenón

A tres días de comenzar el debate electoral presidencial en Colombia, los comunistas ibaguereños sabemos con claridad y compromiso revolucionario qué tenemos que hacer, qué actitud asumir. La principal: Decir menos y hacer más. Ultimar detalles y reforzar la logística para que todo salga bien y podamos decir con claridad y sin rodeos: Aportamos a librar la gran batalla, el gran sueño de elegir el candidato de la Alianza por la Vida, Iván Cepeda Castro, en primera vuelta.

Nunca se hará una campaña perfecta. Sin embargo, somos conscientes los comunistas que con esfuerzo desarrollamos diversas actividades unitarias en la ciudad musical de Colombia que seguramente se verá reflejada en los guarismos electorales. Hombres y mujeres que se prodigaron como hormiguitas en las calles y en las veredas llevando el mensaje del Pacto Histórico. Sea cual sea el resultado final hay que destacar el colectivo comunista de esta ciudad intermedia, como también las individualidades que brillaron con luz propia en esta lucha tan desigual, pero tan importante.

No estuvimos pensando solamente en el momento coyuntural, hubiéramos sido demasiados inmediatistas, siempre estuvimos pensando en el futuro de una sociedad que lucha por romper las cadenas de la opresión que nos ha tenido atados por más de doscientos años esta rancia oligarquía. El mayor ideal es de carácter sistémico. Hay que pulverizar éste, para construir uno nuevo en el cual el centro sea la humanidad, sea lo más importante y fundamental.

No nos anima solamente el reformismo, golosinas que se lleva el agua bajo los puentes; nos anima la estructura de un sistema donde el centro básico y fundamental sea la dignidad humana. Un sistema donde la paz brille impoluta, la convivencia social reine y el amor se dibuje en cada decisión y acción humana. Se imponga conscientemente la capacidad de asombro, la unidad: Gobernantes y Gobernados sea monolítica, consciente y revolucionaria con amplitud en la crítica, la autocrítica y la creación colectiva de la sociedad en marcha.

No votamos solamente para elegir presidente al compañero Iván Cepeda Castro y a la vicepresidenta Aida Quilcué. Votamos para elegir un proyecto de vida para todos y todas, para erradicar poco a poco la violencia de pueblo contra pueblo y sistema contra sistema; votamos para profundizar la lucha por la defensa de la Pachamama, para rechazar imperialismos como el norteamericano que tantos seres humanos, especialmente niños y mujeres, ha asesinado inmisericordemente en los últimos años, solo por robarse los recursos naturales de las naciones. Votamos pensando en los abuelos y las abuelas que, con su emocionante analfabetismo político, no tienen garantizado un final feliz, porque están condenados al desprecio y a morir en la soledad terrible de un sistema capitalista salvaje e inhumano.

Por estos días le decía a un grupo de campesinos que me preguntaron por quién iba a votar: “Voto – le dije – por Iván Cepeda Castro y Aida Quilcué, porque ellos representan los intereses de mi clase. Si fuera oligarca, tendría que votar por animales: O palomas o tigres, porque ellos representan los intereses de los ricos de este país”.  

A librar la batalla con alma, vida y sombrero

En esas condiciones, es que hay claridad sobre la importancia del debate electoral de este 31 de mayo. Cada comunista, amigo y simpatizante, jugará un rol importante, antes, durante y después de los comicios. El triunfo será de todos, nadie podrá adjudicárselo como propio. Todos y todas tenemos un papel protagónico en estas justas electorales. Dedicar el día a la causa. Estar vigilantes para que brille la transparencia, pendiente de las urnas al momento del conteo y posteriormente los escrutinios, saber qué hacer en un momento determinado, ayudar a buscar soluciones, resolver imprevistos. Recibir los resultados con calma, quizás más con la razón que con la emoción. Evitar la confrontación violenta, siempre acudir al argumento.

Estar en la calle, ojalá en grupo, viviendo con intensidad el debate electoral. Acudir a los responsables en casos extremos a inquietudes concretas. Vivir con emoción el proceso electoral de principio a fin. Si bien todavía el pueblo no dimensiona el valor del voto, al extremo de venderlo por migajas, hay que persistir en la formación política al calor de estas jornadas electorales.

Desde ya, un fraternal saludo a los jurados de votación y a los testigos electorales que están dispuestos a trabajar con transparencia y honestidad. Ellos y ellas, serán los garantes que todo salga bien, con pulcritud y responsabilidad. Alguien estará en la sede pendiente del desarrollo de los acontecimientos. Sin embargo, es recomendable que el grueso esté en la calle permanentemente, viviendo en vivo y en directo el desarrollo de los acontecimientos. Vamos con toda. ¡Paso de vencedores!

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