jueves, 14 de mayo de 2026

“El Maestro es el arquitecto del futuro”: Henry Adams

Foto: PsicoActiva

Por Nelson Lombana Silva

Se conmemora el día del maestro hoy en Colombia, un acontecimiento que debería ser multitudinario y bullicioso en reconocimiento a esa labor tan silenciosa, útil, por decirlo de alguna manera y fundamental en el desarrollo de la humanidad. La humanidad comienza a ser humana cuando depone la fuerza animalesca del analfabetismo e impone el uso de la razón que genera el conocimiento. Y, ¿Quién crea ese ambiente, esas condiciones? El Maestro, el Profesor, el Docente.

Cabe la reflexión del comandante Fidel Castro Ruz, quien afirmó: “Si la humanidad fuera más justa, erigiría más monumentos a los héroes del trabajo que a los héroes de la guerra”. Los docentes son trabajadores por excelencia, mal remunerados, estigmatizados y señalados sin argumentos válidos. Incluso, asesinados por cumplir su misión por cuanto el sistema capitalista no necesita hombres y mujeres con capacidad crítica y analítica, necesita máquinas sin alma que produzca mucho en función de la clase dominante y privilegiada. Durante el oscuro reinado de Álvaro Uribe Vélez, eliminó del pensum académico la historia, la filosofía y la geografía. Su finalidad era obvia: Formar más robots obedientes y acríticos que seres humanos. El maestro fue amordazado y amenazado. Muchos fueron aniquilados hasta por el mismo para estado, simplemente por atreverse a cumplir su misión.

Mientras hay países que destacan la docencia y el maestro es más importante que el ministro, en Colombia sucede lo contrario: El maestro es mirado con desdén, una carga económica onerosa, teniendo que hacer huelgas casi interminables para que le sea reconocido su menguado salario. Un senador que gana más de $60 millones de pesos, que va a legislar casi siempre en contra del pueblo que lo eligió, le parece mucho que un docente gane cuatro millones de pesos, allá en la escuelita metida en la frondosa y distante montaña. Como diría el escritor colombiano costumbrista Álvaro Salom Becerra: “Al pueblo nunca le toca”.

Un colega periodista colocaba el grito en el cielo porque su madre maestra había adquirido tres pensiones. “Es que soy autocrítico”, me dijo en esa oportunidad. Le pregunté: “¿Cuánto suma las tres pensiones? ¿Sí superan los diez doce millones de pesos?” Me contestó: “Tampoco”. Le contesté: “Le queda mal a su mamá que haya adquirido tres pensiones que no alcanzan los doce millones de pesos, después de haber trabajado casi treinta años y afortunadamente no haber salido loca. En cambio, no dice nada cuando un senador se jubila con cincuenta y más millones pesos, legislando contra el pueblo que erróneamente lo llevó a esa posición. Eso sí no es mal visto por usted al parecer”. Solo atinó a decir por entre los dientes: “Me ganaste una”.

La misión del docente

Dejémonos de vainas: La misión del docente es histórica, profunda y revolucionaria. Por eso, merece todo el respeto y la admiración de la sociedad en general. El día del maestro no nació de la nada, ni fue fruto de la generosidad de los gobiernos. Fue fruto de la lucha organizada que poco a poco fue dando, con el surgimiento de organizaciones sindicales y populares. El reconocimiento oceánico y multifacético del papel esencial que los educadores desempeñaban y desempeñan en la formación de la niñez, el impacto en el desarrollo de la sociedad y el progreso social en general, determinaron la conquista del reconocimiento del “Día del Maestro”.

Solo en 1994, La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), propuso el 5 de octubre como el día mundial de los y las docentes. La lucha por adquirir este reconocimiento más que merecido, no fue fácil. Los docentes tuvieron que librar grandes y enconadas batallas.

Destacadas personalidades de talla mundial no han dudado en manifestar la admiración por los docentes y su hermosa profesión. Henry Adams, dijo: “El Maestro es el arquitecto del futuro”. Pitágoras, señaló: “Enseñar es el arte de despertar el potencial humano”. Confucio, enfatizó: “El Maestro es aquel que despierta el pensamiento del estudiante”. Ralph Waldo Emerson, sostuvo: “Un maestro es una guía que ayuda a los estudiantes a descubrir su propio camino”. Domingo Faustino Sarmiento, en su libro: “Facultades Académicas” defendió la educación pública y accesible para todos. Juana Manso, subrayó: “La educación es la base del progreso humano”.

Eterna gratitud

Por eso, ante esta efeméride renuevo mi gratitud a los maestros que me enseñaron a leer y a escribir. Su profesionalismo, entrega total a tan difícil profesión. Todos los docentes de primaria, secundaria y universitaria, jugaron un papel descollante. Aquí, no puedo dejar de nombrar quién me enseñó las primeras letras, me estimuló a escribir y las operaciones matemáticas básicas: Belisario Aguirre. ¡Honor y Gloria!

De igual manera, nuestro reconocimiento a todos los docentes del mundo, especialmente a los docentes que laboran en el inmenso Cañón del Combeima, en las escuelas: Olaya Herrera, Nicolás Esguerra, El Retiro y El Secreto. Son docentes profesionales, humanos, comprometidos con su profesión y con el surgimiento de un país posible al alcance de todos y todas. Gracias Maestros, Maestras Profesores, Profesoras por existir. ¡Feliz Día!

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