sábado, 9 de mayo de 2026

Germán Vargas Lleras, el delfín que no pudo ser presidente

Germán Vargas Lleras. Foto: Internet

Por Nelson Lombana Silva

Un sector de la oligarquía colombiana está compungida por la muerte del delfín que no pudo ser presidente de Colombia, Germán Vargas Lleras. Y digo que una parte porque este narco fascista, era rechazado por un sector de la misma burguesía, por antipático, soberbio y personalista. Su suntuosa vida robando al pueblo colombiano a dos manos, estuvo salpicada de escándalos bochornosos e inmorales, que la prensa ocultó deliberadamente. Era común citar a sus escoltas en el sótano a protagonizar espectáculos de riñas a golpes. Posiblemente, esta sucia e infeliz práctica le generó el tumor cerebral que le colocó fin a su procelosa existencia.

Déspota, arrogante y prepotente, anticomunista cerril, militarista e inhumano, caracterizaron su existencia. Toda su riqueza mal habida no fue suficiente para prolongar su azarosa y desértica vida. Se hizo presente personalmente en el Congreso para exigirle a su bancada de Cambio Radical que no aprobara la Reforma a la Salud.

Germán Vargas Lleras, el mismo que engulló millones y millones de pesos explotando el negocio de la salud, sin sentir remordimiento por los miles de usuarios que murieron en las puertas de los hospitales y las clínicas, esperando con angustia un analgésico para mitigar sus dolores. El mismo que quebró a propósito tres Eps: Café Salud, Salud Coop y Cruz Blanca.

Era miembro de la rancia y engreía oligarquía bogotana, nacido el 16 de febrero de 1962. En su escabrosa carrera política, este abogado egresado de la universidad del Rosario, fue concejal de Bogotá, Senador de la República, ocupó varios ministerios, vicepresidente de la República. Sufrió un atentado con libro bomba y como siempre le echaron la culpa a la entonces Farc. Sin embargo, se afirma con fuerza que fue su misma clase social la que atentó contra él. Incluso, alcanzó a insinuar que estaría detrás del atentado el narcotraficante número 82, Álvaro Uribe Vélez, con quien terminó abrazado, solo para hacerle oposición al presidente Gustavo Petro y cerrarle las posibilidades al compañero Iván Cepeda Castro.

Fue candidato presidencial. Columnista, espacio que utilizaba para votar todo el veneno posible contra el pueblo y el proceso democrático que encarna el Pacto Histórico. Se marchó a hacer fechorías al infierno. Buen tiempo y buena mar…

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