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| Crédito. Tomada de internet |
La lánguida gira de la candidata presidencial de la derecha y extrema derecha por el Tolima, Paloma Valencia dejó la sensación de ser más maga que política. Sus propuestas que no soportan el más elemental análisis se remontan más a la quiromancia que a la realidad política del país. Dijo por ejemplo que, en un supuesto gobierno suyo, en los primeros siete días de su mandato, resolvería el grave problema de la salud. ¿Quién puede creer semejante embuste? Ni siquiera una persona caída del zarzo podría creer dicha propuesta.
Pero, no contenta con esta infame mentira, planteó inyectarle 50 billones de pesos a las rémoras que han venido explotando sin pudor la salud bajo el criterio de mercancía. Es decir, premiar a los que han hurtado más de 50 billones con esa cifra tan voluminosa y exagerada. Como quien dice: Premiar la corrupción de tal manera que todo siga igual. Con la gritona no hay posibilidad de que la salud vuelva a ser un Derecho en Colombia. Eso quedó claro.
Sin sonrojarse se dedicó a negar el aporte generoso y amplio del gobierno nacional en el departamento del Tolima. Su espíritu negacionista brilló en su enjuto rostro de principio a fin. Su propuesta fundamental consiste en apelar a la mentira, al odio, al sectarismo y al miedo.
Sin ningún pudor dijo que estaría siempre a disposición del narcotraficante número 82 y autor de 7837 falsos positivos, Álvaro Uribe Vélez. No está dispuesta a tomar una sola decisión sin antes tener el aval del criminal expresidente. Palabras más, palabras menos, gobernaría Uribe en cuerpo ajeno.
Se presentó en el parque Manuel Murillo Toro, sin llegar a igualar la gesta de Iván Cepeda Castro. Lo que sí se rumora es que la inmensa mayoría eran funcionarios públicos, quienes habrían tenido que llevar cada uno diez personas, so pretexto de peligrar perder su cargo o empleo. Adicionalmente, rodó dinero al parecer de dudosa procedencia para incentivar la presencia de algún público, un tanto despistado y sin formación política. “No hay punto de comparación, dijo un asistente improvisado en el evento: Cepeda genera serenidad, ideas, argumentos, propuestas; la gran hija de esclavistas, solo expone odio, gritería insulsa, terror y violencia”.
Nada nuevo y bueno para el pueblo tolimense dejó Paloma Valencia. Los mismos libretos de Uribe Vélez: Mentira, odio, sectarismo, violencia y miedo. Dos caras totalmente opuestas. No hay punto de comparación entre el candidato de la vida y la candidata de la muerte.

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