martes, 20 de enero de 2026

La tarifa del transporte más cara en Colombia está en Ibagué

Foto: Aro Radio

Por Agamenón

La tarifa del transporte urbano más cara en Colombia está en la ciudad de Ibagué por obra y gracia de la alcaldesa, Johana Ximena Aranda Rivera y los pulpos dueños del negocio. La indignación en la ciudadanía ibaguereña, sobre todo la que utiliza este servicio a diario, ha ido creciendo al irse recuperando del “guayabo” de las festividades de fin de año. El aumento de $400 pesos de un solo golpe argumentado en falacias, tiene desconcertado a los habitantes de la ciudad musical de Colombia, incluyendo a muchos y muchas que alegremente votaron por ella.


Secretario de movilidad, Ricardo Fabián Rodríguez Lozano. Foto : El Irreverente 

Y para completar el sombrío cuadro, el secretario de movilidad, Ricardo Fabián Rodríguez Lozano, calificó a la ciudadanía ibaguereña de “canalla y politiquera”, lo cual generó profunda indignación y absoluto rechazo, exigiendo respeto y consideración. Es vergonzoso que un patán de esta dimensión este en un cargo público dando clases supuestamente de tolerancia y decencia, cuando en realidad, según algunos, está repitiendo el discurso soez del narco paramilitar, Álvaro Uribe Vélez.

El consenso generalizado en los conocedores del transporte público, es que el aumento es exagerado y está fundamentado en mentiras, en argumentos falsos. Según el dirigente sindical de este ramo, Edison Pava, los costos están inflados para justificar lo injustificable. Ninguna buseta que rueda en Ibagué tiene diez llantas, ni el motor se repara anualmente, se hace cada diez años. “Nos pone un costo de catorce millones para cargárselo al pasaje y así poder justificar el alza”, señala.

Advierte el líder sindical el sobre costo en la compra de llantas: “Se dio a conocer que se estaría teniendo en cuenta presuntos sobrecostos en la compra de llantas o también en los servicios de mantenimiento, relacionando el cambio de llantas en la estructura de costos en el reemplazo de diez llantas, cuando las busetas en Ibagué solo tienen seis”.

Agregó el líder sindical: “Revisando la estructura de costos suministrados por el sistema estratégico de la ciudad de Ibagué y por la cercanía de la movilidad, encontramos claras inconsistencias. La primera, nombra cambio de diez llantas anual para una buseta, cuando una buseta en Ibagué solo tiene seis llantas. Estuvimos revisando el precio de las llantas en el mercado. Actualmente, hay llantas desde $500 mil hasta $900.000 pesos. Encontramos que, aun colocando el máximo precio, tenemos un sobrecosto del 50 por ciento. Estas llantas vienen programadas para 100 mil kilómetros, una duración de año y medio, no un año como lo calcula en esta tabla o canasta de transporte. La segunda falencia que encontramos es que coloca $14 millones al año, como si el motor se reparara anualmente, cuando en realidad sucede cada diez años”, señala Edison Pava.

Tampoco se tuvo en cuenta el anuncio del gobierno del cambio de que la gasolina bajaría de precio en el mes de febrero. Al parecer se trata de pagar favores particulares a costa de la ciudadanía ibaguereña, advirtieron algunos líderes populares. Curioso resulta que las ciudades de Barranquilla y Santa marta al parecer tuvieron el mismo aumento, ciudades que visita al parecer con mucha frecuencia la mandataria municipal.

Ante este eventual atraco oficial, el pueblo no se puede quedar quieto y resignado. Debe salir a protestar y exigir sus derechos, sobre todo: Justicia. El Comando Departamental Ampliado, se ha puesto a la cabeza en relación con este suceso y la problemática aguda de las plazas de mercado. Son dos temas álgidos de la ciudad, que necesariamente deben contar en la solución con la participación activa de todos los ciudadanos de Ibagué, Tolima, empezando por los más afectados: Los estudiantes, los padres de familia y los que usamos a diario el transporte o visitamos con frecuencia las plazas de mercado.

Si hay algo que nos ha enseñado el presidente del cambio, Gustavo Petro Urrego, es que no podemos ni tolerar la injusticia, ni la corrupción, menos el conformismo y la resignación. La calle es el principal escenario para expresar la inconformidad y conquistar soluciones de fondo. A la sucia oligarquía hay que raparle el poder con unidad, movilización y combatividad.

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