sábado, 31 de mayo de 2014

Pablo Neruda: Comunista militante

Por Nelson Lombana Silva


El flamante poeta chileno, premio nobel de literatura, hombre universal de excelsas virtudes humanas, fue un Comunista militante. Luchó contra el fascismo y por la unidad de los pueblos latinoamericanos; admiró y defendió con su brillante pluma la revolución cubana y demás proyectos de liberación en distintas partes del mundo. Amó como nadie la libertad y la justicia social.



No fue un Comunista destemplado o a medias que se hubiera limitado a presentar declaraciones y gestos de respaldo. Estuvo en la trinchera y sintió en carne propia la criminalidad de la burguesía y el imperialismo norteamericano. No ocultó su ideología. Tampoco vaciló ni en los momentos más dramáticos cuando fue depuesto violentamente el presidente de la Unidad Popular, Salvador Allende, su amigo y camarada.


Su poesía es un canto general a la vida, al amor, a la esperanza, pero también a la lucha revolucionaria. Fue senador de la república por el Partido Comunista y consecuente con su responsabilidad planteó en el recinto del parlamento la ideología comunista sin hacer concesiones de ninguna naturaleza. Fue consecuente. Radical. Pero sobre todo: Profundamente humano. Es decir, revolucionario. Orgullosamente lo solía decir: “Soy un escritor elegido senador por los obreros”. O sea, no negaba su origen, su ancestro.


Pablo Neruda como bien se sabe es un seudónimo. Su verdadero nombre era: Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, quien nació el 12 de julio de 1904, en Parral y murió el 23 de septiembre de 1973 en Santiago de Chile, agobiado por la tristeza que le produjo el brutal golpe de Estado de la CIA contra el presidente constitucional Salvador Allende, el 11 de este mismo mes y año.


Fue elegido senador el 13 de mayo de 1945, ingresando oficialmente al Partido Comunista el 15 de julio de ese mismo año. El parlamento para él fue una trinchera de denuncia contra las arbitrariedades de la burguesía. Defendió como nadie el obrero del cobre y del salitre, la mujer, el emigrante, la juventud y las perspectivas de un cambio por la vía democrática. Recorrió el planeta denunciando los crímenes horrendos de la burguesía nacional, la corrupción y la burda explotación del hombre por el hombre, lo dice en sus libros autobiográficos: “Confieso que he vivido” y “Para nacer he nacido”.


Con suma complacencia leímos en estos días el libro intitulado: “Pablo Neruda discursos ante el senado”, publicación que hace Ocean Sur editorial latinoamericana. Es una lectura apasionante, sobre todo para quienes admiramos su oceánico talento poético con profunda formación marxista – leninista. Sus intervenciones tienen fondo y forma. Profundo contenido, cuyo pensamiento se  levanta hoy sin mancha en el amplio firmamento de América orientando el porvenir de este continente que lucha por independizarse del tío sam. Sus denuncias no pierden vigencia. Su ejemplo de lealtad al pueblo es un campanazo diáfano a quienes patinan obnubilados por pequeñeces.


Pablo Neruda es poeta inmenso, pero también un político comunista oceánico. Es único e indivisible.

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