jueves, 4 de junio de 2026

Proclama de Don Gato

Janna la compañera inseparable que jamás permitiré que sea víctima del tigre. Foto Nelosi

Por Agamenón

Colombianos y colombianas:

Como vocero de todos mis hermanos y hermanas, gatos y gatas de Colombia, me dirijo al pueblo colombiano con un solo propósito: Formular un cálido llamado a la paz, la convivencia, la tolerancia y el respeto por la diversidad. Humanos y Animales tenemos el derecho a vivir en el marco del mutuo respeto y admiración, sin agresión y menos animadversión. Todos y todas, hacemos parte de un planeta que se va extinguiendo rápidamente por múltiples situaciones, algunas aberrantes cuya responsabilidad recae fundamentalmente en el sistema de los antivalores. Todos y todas amamos la paz, sin embargo, caminamos hacia la guerra.

Quizás, nosotros y nosotras, gatos y gatas, no seamos los más indicados para hacer este llamado fraternal a la paz y a la concordia; otras especies que pueblan el planeta y la nación, seguramente tendrían más autoridad y peso para hacerlo. Pero, las circunstancias nos llevan a formular este dramático llamado a la especie humana del país de la belleza, en especial. La destrucción de la naturaleza a manos de multinacionales y transnacionales es cada vez más evidente. El agua se acaba. El ambiente se contamina. Presidentes como el de Estados Unidos niega la aguda problemática ambiental y, por el contrario, lanza una cruzada mundial por el apoderamiento de los recursos naturales de los países subdesarrollados, usando la violencia imperialista en todas sus formas y manifestaciones, matando niños, niñas, jóvenes, ancianos, mujeres, enfermos, lisiados, inocentes y analfabetas. La sed por estos recursos lo ha segado, le ha quitado su condición humana. Es un peligro para toda la humanidad.

Todos y todas las especies, hemos sido agredidas por el dios dinero, el capitalismo, sistema económico obsoleto e inhumano. Tendríamos que ser muy torpes e ignorantes para no entender las causas de la crisis que nos agobia a todos y a todas, exceptuando una minoría de privilegiados que viven plácidamente en las alturas del poder, explotando sin ningún tipo de remordimiento a la humanidad sacudida por la pobreza.

Compatriotas:

No permita que seamos más torturados por Abelardo de la Espriella. Foto Internet


En el país de la belleza, se habla por estos días de elecciones presidenciales. La verdad a gatos y a gatas no nos incumbe el tema, porque este es propio de los humanos. Hay dos candidatos que representan intereses diametralmente opuestos. Que lástima que el pueblo, pueblo, no tenga la capacidad para discernir una y otra propuesta con entera libertad y suficiente argumentación, en el marco dialéctico del análisis crítico y propositivo. Estos humanos no votan con la razón, votan con la emoción. Votan por inercia, por miedo, por promesa baladí. Son ahistóricos, son analfabetas políticos, solo votan por quien indique el jefe. No debaten, no cuestionan, solamente obedecen.

De todas maneras, nosotros y nosotras consideramos que es problema de los humanos. Seguramente algún día dejarán de ser como nosotros: Animales. Lo que sí estamos llamados es a señalar con indignación la candidatura del señor Abelardo de la Espriella. Es un demente que nos ha declarado la guerra, la muerte, sin ninguna justificación. A miembros de esta familia ha matado, simplemente por el placer de matar; también nos ha torturado y nos ha puesto en la picota pública sin ningún escrúpulo. Es un canalla, mafioso, amigo del mal que dice y se contradice: Primero dijo que era ateo, ahora que es creyente; primero dijo que legalizaría la droga, ahora dice que eliminaría hasta la dosis personal; dice que va a acabar con la ayuda humanitaria a los viejitos y las viejitas, que los va a poner es a trabajar; dice que acabará con todas las reformas que ha hecho el actual gobierno; dice que va a privatizar nuevamente la educación superior.

Pero, insisto: Ese no es nuestro problema. Nuestro problema es que, si gana ese malandro, la violencia contra nosotros y nosotras se incrementará exponencialmente. A un hermano nuestro, en un momento de delirio, se le ocurrió colocarle voladores y hacer que volara en mil pedazos. Ese es el miedo que nos asiste. Por eso, el llamado a los humanos es a pensar con la cabeza y no con los pies. Todos tenemos derecho a vivir, ¿Verdad? Somos gatos, felinos inofensivos, a nadie le hacemos mal. Somos mascotas que libremente nos adoptan las familias. ¿Por qué este desventurado chifloreto nos viene matando de una manera infame y cruel? Ni un voto por este desalmado.

Reflexiono sobre el humano y digo: El pueblo colombiano inmensamente pobre, ¿cómo puede votar por un candidato sucio de la oligarquía? El pueblo colombiano, profundamente católico, apostólico y romano, ¿Cómo puede votar por un enfermizo ateo? Un pueblo decente y culto, ¿Cómo puede votar un patán que odia a los homosexuales, a las lesbianas, a los negros, a los campesinos, a los indígenas, a las mujeres? Un pueblo que lucha por la paz y la soberanía nacional, ¿Cómo puede votar por un tipo que solo habla de violencia, pero que no está dispuesto a mandar a sus hijos a la guerra, solo a los hijos de los pobres? ¿Cómo el pueblo puede votar por un defensor del narcotráfico, que tiene nacionalidad de Estados Unidos e Italia?

Bajo el peso de una profunda emoción, la familia de Gatos y Gatas, formulamos un cálido y ferviente llamado a no votar por la muerte, por la violencia y la profundización de la miseria. Mirar otro horizonte es posible así no se tenga el suficiente conocimiento. El sentido común nos debe llevar a mirar para el otro lado que representa el humano, filántropo y filósofo: Iván Cepeda Castro. No hay otra alternativa.

Queridos humanos y humanas: En sus manos depositamos la esperanza de seguir viviendo. Que brille el dios de la sabiduría para actuar con la razón y no con la emoción, el desconocimiento o el falso tradicionalismo. Usted decide el 21 de junio en segunda vuelta.

Muchas Gracias.

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