sábado, 21 de febrero de 2026

Mega colegio de Ibagué en veremos

Comunidad estudiantil de Ibagué sin colegio, la alcaldesa guarda silencio. Foto Nelosi

Por Agamenón

Por lo menos 6000 personas, entre estudiantes, padres de familia, docentes y comunidad en general, padecen el incumplimiento de la alcaldesa Johana Aranda, de entregar el mega colegio en la comuna doce de la ciudad de Ibagué, Tolima. A pesar del esfuerzo de la comunidad no ha sido posible y los estudiantes han sido sometidos a situaciones supremamente lamentables. La encargada de entregar la obra Findeter no responde, tampoco la secretaria de educación. El incumplimiento ha sido la constante.

Según la docente Irene Urrea, la situación es cada vez más deplorable y preocupante por cuanto ni la alcaldía ni Findeter dan la cara para explicarle a la comunidad por qué el deliberado retraso. Predomina el hermetismo y la indiferencia de la alcaldía municipal, en cabeza de la secretaría de educación.

El pasado 19 de febrero, en el marco de la movilización nacional en defensa del salario mínimo vigente, una delegación especial del barrio Ricaurte, se hizo presente en el parque Manuel Murillo Toro, denunciando la grave anomalía. El crudo relato es de la docente Irene Urrea:

“Hace más de seis años el colegio entró en jornada única para lo que era indispensable que la infraestructura respondiera a esa necesidad. El proceso se ha gestionado de una manera inadecuada porque iniciamos con un ente que fue realmente un elefante blanco en la ciudad de Ibagué. Luego de esa transición los cambios de gobierno, permitió el ingreso de Findeter. Con este venimos luchando hace año y medio. El compromiso era que el año pasado (2025) diciembre 31, nos entregaba la infraestructura. No ha sido así. Como docente, estudiantes y padres de familia que estamos al frente de la obra, nos encontramos que nadie responde, ni la secretaria de educación, ni Findeter. No hay explicación acerca de por qué no han entregado la obra. No estamos prestando un servicio completo, nos ha tocado acomodarnos a la situación del sector, estamos por alternancia, estamos ubicados en otros espacios donde no hay condiciones para prestar el servicio”.

“Recordemos que todas las instituciones educativas en Ibagué no tienen las señoras de aseo, no tenemos ese servicio, entonces la parte sanitaria está en malas condiciones. Estamos reubicados en el colegio Guillermo Angulo, la parte de bachillerato. En la tarde hay una doble necesidad: Primero, la infraestructura no es la adecuada, estamos por alternancia, los chicos están recibiendo las clases todos los días, los maestros al mismo tiempo tienen que reacomodar sus tiempos. Hemos sido muy pasivos, hemos sido muy flexibles ante la situación, pero actualmente, nadie responde. La última fecha que teníamos publicada era el 20 de febrero de 2026, pero resulta que no hay quién nos de una información de esto. Lo que sí tenemos seguro es que el rector de Guillermo Angulo, nos ha pedido las llaves de la infraestructura porque él también necesita velar por su comunidad. Hay más de mil estudiantes en este momento en bachillerato que desde el lunes 23 de febrero van a quedar sin donde recibir clases”.

“Además de eso, no es solamente una población sino toda la comunidad. La primaria también nos encontramos en la parte de alternancia. Entonces, estamos retrasando el proceso de educación. Dónde está la garantía del derecho a la educación y dónde se hace presente la alcaldesa. Nosotros tenemos una entidad que vela por nuestros derechos que supuestamente es la alcaldía, pero en realidad, ésta no aparece por ninguna parte. La alcaldesa que habla de las entregas de los colegios hasta el momento no se ha pronunciado en este agobiante problema que estamos viviendo, a hacerle un seguimiento con la Contraloría. Pero, hasta el momento solo hemos visto representantes de algunas entidades”.

“La alcaldesa no tiene liderazgo. Estamos ubicados en el sur de Ibagué, en la comuna doce, estamos en el barrio Ricaurte y no pasa nada. Adicionalmente, tenemos una situación adversa y es que a la revisión que hizo la institución se encontraron fallas importantes como no tener una puerta interna que comunique la cocina con el comedor, el encerramiento no presta la seguridad que se necesita para que la comunidad ingrese. Pasa el tiempo y no se subsana estas necesidades. Tenemos un muro que divide la institución y genera un riesgo al parecer amenaza con caerse. Es un riesgo latente”.

“Queremos una infraestructura ya, pero una infraestructura al cien por ciento. Durante muchos años la comunidad ha aguantado una alternancia, una reubicación, inseguridad. La pregunta es: ¿Hasta cuándo nos tocará seguir aguantando? Estamos hablando de casi 2000 estudiantes afectados, más los padres de familia. Estaríamos hablando de más de 6000 personas afectadas directamente, por la mala gestión administrativa de la alcaldesa y los entes correspondientes. Somos víctimas de promesas que hasta ahora no se han cumplido”.

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