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Cuento
Por Nelson Lombana Silva
Bajo la espesa lluvia apareció Don Arcadio comentando que había consultado sobre la importancia de los árboles. No dudó en considerarlos: “Mis hermanos”. Mi abuelo lo miró sorprendido pensando que se había vuelto loco. Dianita, la niña de los ojos negros, soltó una carcajada estridente, mirando el labriego de pies a cabeza.






