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| Foto: Internet |
Por Nelson Lombana Silva
La reelección del presidente Luis Inacio Lula Da Silva en la hermana república de Brasil el pasado domingo, constituye una victoria esperanzadora para el mundo, especialmente para Latinoamérica. El país gigante de este continente le para los machos a Estados Unidos y a las descompuestas burguesías de Abya yala, en momentos en que la batalla ideológica y política se desenvuelve con dureza y fiereza.
Hermoso triunfo que los pueblos del mundo celebran con alborozo y esperanza; triunfo que anima la batalla popular en Colombia por derrotar el engendro maléfico que encarna el ciudadano gringo, Abelardo de la Espriella y su oscura patota; triunfo que anima y robustece la esperanza de la humanidad en el Socialismo.
Por eso y mucho más, debemos celebrar el contundente triunfo electoral en este hermoso y gigante país suramericano, el gran líder obrero, Luis Inacio Lula Da Silva, ha derrotado la intromisión, la corrupción y la decadencia que representa Estados Unidos en la actualidad. Es una victoria para avanzar construyendo y sentando las bases de una sociedad más formada políticamente y más dueña de su propio destino.
Causa impacto y esperanza, escuchar sus primeras declaraciones, conocidos los resultados finales: “Brasil no será patio trasero de nadie”, afirmó, señalando que está dispuesto a hablar de tu a tu, de igual a igual con Rusia, China, Estados Unidos, sin subordinarse ni “hablar suave”. ¡Qué contenido político tienen estas breves y contundentes declaraciones!
¡Qué lejos estamos de las pusilánimes posturas del mata gatos de la Espriella! Este ante los gringos no camina, se arrastra como una vulgar sabandija. No se había concretado el fraude que le dio su espuria y paupérrima “victoria”, cuando ya estaba invocando con extrema cobardía la presencia directa de los gringos en los asuntos internos del país.
No fructificó el zarpazo gringo como sí ocurrió en Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, Argentina. Chile, entre otros países. Tanto el gobierno como el pueblo brasileño, supieron blindarse de la sucia y descomunal intromisión norteamericana en los asuntos internos, demostrando que con todo el poder gringo que hace alarde, no es invencible.
El pueblo brasileño supo interpretar el momento histórico, respondiendo con gallardía y coraje a esa avalancha de desinformación mediática y los múltiples artilugios de la burguesía en franca decadencia. No comió cuento.
Agradeció el apoyo de los partidos que lo acompañaron, entre ellos, el Partido Comunista. “Pero, dijo, quería agradecer al pueblo brasileño por la generosidad que ha tenido conmigo desde hace ya mucho tiempo”. Igual, destacó el papel de la juventud: “Salió a la calle para defender la democracia”.
El presidente electo, también destacó el esfuerzo de los adultos mayores: “Vi muchas escenas hoy de personas siendo llevadas por sus nietos para ir a votar, personas imposibilitadas de moverse, personas con cáncer y con otros tipos de enfermedades. Las personas fueron a votar porque logramos convencerlas de que el voto era muy importante para asegurar la democracia en el país. Quiero agradecer profundamente a la sociedad en su conjunto”, dijo Luis Inacio Lula Da Silva al ser proclamado presidente de Brasil por cuarta vez.
Agregó: “Tuvimos que vencer la intromisión que venía de afuera hacia adentro, a través de plataformas digitales, tema que vamos a tener que regular para proteger nuestra democracia. Resulta inaceptable que a estas alturas no seamos plenamente conscientes de que cualquier crimen en el mundo digital, debe ser tratado con la misma seriedad y rigor que los delitos que ocurren en nuestra vida real. No podemos permitirnos tener empresas monstruosas y gigantescas ganando millones y miles de millones sin pagar ningún impuesto a este país, mientras intentan, además, dirigir el resultado electoral de nuestra nación”.
“Esta es una derrota del negacionismo. Fue, además, una derrota definitiva de la mentira”, concluyó el electo presidente brasileño el pasado domingo, una vez conocido los resultados definitivos.
Esta victoria democrática en el hermano y gigante país suramericano, nos robustece, nos llena de energía para seguir batallando contra la sucia y criminal oligarquía colombiana que ha puesto con mentiras un presidente pelele de Estados Unidos e Israel.

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