lunes, 26 de octubre de 2026

Zarigüeya en la escuela

La pequeña zarigüeya protegida en la escuela Olaya Herrera. Foto Nelosi

 Crónica

Por Nelson Lombana Silva

Una zarigüeya con su crio salió precipitadamente de su escondite, mientras los docentes, padres de familia e incluso, niñas y niños, refacturaban la escuela ubicada en la vereda 

Escuela Olaya Herrera, vereda Llanitos. Foto Nelosi


Llanitos. La alarma la dio la docente Milena Puerta, que lideraba la actividad en su salón habilitado para primero. El grito fue de pánico.  Este salió por las pequeñas ventanas y la única puerta de ingreso que tiene el estrecho saloncito. Cruzó el prado, dobló a la derecha llegando a los demás salones aledaños. Pensé que le había dado un infarto o desmayo a la docente. El coordinador hacía acrobacia sobre el pupitre para pintar las pequeñas claraboyas del salón de segundo.

El profesor Óscar Rodríguez enseñando con el ejemplo en la remodelación de la escuela Olaya Herrera. Foto Nelosi


Al escuchar el tétrico grito, salí precipitadamente. El día era tranquilo con suave pero abrazador sol. Parado en el marco de la puerta observé con sorpresa la escena: Una zarigüeya gigante abandonaba el salón precipitadamente, ante una calle de “honor” que improvisadamente hicieron los niños y las niñas, mirando con curiosidad el desplazamiento veloz del animal. Salió por la puerta y dando la vuelta corrió buscando la zona montañosa, desapareciendo en la hojarasca y la verdosa vegetación.

Los presentes no se habían repuesto del susto que produjo el noble animal, cuando alguien soltó la información que en una gaveta metálica estaba la cría en un nido improvisado. Incluso, se llegó a afirmar que eran varias. Con la presencia del coordinador y algún padre de familia, pudieron constatar que era solamente un ejemplar. Asustado, el animalito miraba en todas direcciones buscando la posibilidad de huir en busca de su mamá.

Docentes, estudiantes y padres de familia fueron cambiándole el rostro al centro educativo en la vereda Llanitos. Foto Nelosi


Lo más hermoso del suceso fue el comportamiento de chicos y grandes. Todos se mostraron respetuosos con el animalito de monte. La admiración y el asombro hicieron presencia en cada uno de ellos. ¿Qué vamos a hacer con la cría? Alguien preguntó al viento en voz alta. La respuesta fue clara, diáfana y contundente: Regresarla al seno de su hábitat. Una comisión accidental se conformó para dirimir el destino de la pequeñita zarigüeya.

Dicha comisión decidió entregarla en la oficina de recursos naturales que hay en la región, a escasos metros de la escuela. Allí, no la recibieron, aconsejando que la liberaran en el monte por donde la mamá había escapado, con el argumento que ella regresaría en su búsqueda. Dicho y hecho. La pequeñísima zarigüeya desapareció en la hojarasca y la frondosa vegetación.

La labor de embellecimiento de la institución educativa siguió su marcha sin novedad, mientras el mensaje de chicos y grandes de respeto hacia la naturaleza se esparcía solemne por los cuatro puntos cardinales. Un ejemplo fantástico, digno de admirar y dimensionar.

Fin


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