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| Foto: Santiago Saldarriaga |
Por Nelson Lombana Silva
Diferencia abismal en la forma de pensar y actuar entre Gustavo Petro Urrego y Abelardo de la Espriella. No hay punto de comparación. El símbolo que acompañó al presidente Petro fue el lápiz, que significa sabiduría, paz, inteligencia, filosofía, amor, saber y compromiso social con el pueblo colombiano.
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| Foto: Internet |
Por su parte, De la Espriella, exhibe en el cinto la pistola, símbolo de muerte, violencia, destrucción, brutalidad, miedo, arrogancia, petulancia, analfabetismo y subdesarrollo.
Son dos símbolos totalmente antagónicos de dos personalidades con mentalidades opuestas. Mientras Petro rinde culto de admiración a la vida, a la unidad y a la justicia social de todos y todas, el malandrín de Abelardo rinde culto de admiración a la muerte, a la violencia y a la brutal explotación del hombre por el hombre en todas sus formas y manifestaciones.
Petro se inclina por el conocimiento científico, la ciencia, ama el saber y el bienestar colectivo del pueblo colombiano. Por eso, durante su gobierno siempre tuvo en alto el lápiz, verdadero símbolo de libertad. El mamarracho de Abelardo de la Espriella, se inclina por la metafísica, la religión y la mentira, la falsa creencia.
El lápiz significa futuro, mientras la pistola pasado e incertidumbre. El lápiz significa Revolución, la pistola involución. Petro y De la Espriella, manejan discursos contrarios, intereses económicos y políticos opuestos. Por eso, la invitación es a llevar consigo un lápiz que también significa Cambio, no una pistola que significa muerte, destrucción y dolor de la mayoría del pueblo por la acción pusilánime de la minoría violenta, agresiva y deshumanizada que hoy representa De la Espriella, junto con su patota mafiosa y narcotraficante.


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