lunes, 15 de junio de 2026

Solo propuestas la campaña de Iván Cepeda

Propuestas de la campaña  Iván Cepeda. Foto: Internet 

Por Agamenón

La campaña política de cara a la segunda vuelta presidencial, tuvo en Iván Cepeda Castro, una verdadera castada de propuestas bien argumentadas, sin crear falsas expectativas y menos herir susceptibilidades, una campaña decente, llena de amor y pletórica de esperanza. Sus discursos estuvieron plenos de ideas, encaminados todos, a fortalecer el cambio que comenzó con grandeza el Pacto Histórico en cabeza del presidente Gustavo Petro Urrego. Bien entendió que una campaña política es para exponer con claridad la propuesta de gobierno, no un campeonato de odio, mentira e inultos.

Se agitó su programa recorriendo el país en reuniones multitudinarias, sin la ayuda de los medios masivos de comunicación, que desde un principio mostraron parcialidad a favor del otro candidato, quien sí tuvo todo el espacio mediático, desconociendo de cabo a rabo la ética del periodismo de presentar las dos versiones sin ambigüedades.

Su propuesta giró entorno de la vida, la esperanza y el sueño quijotesco de la justicia social. La defensa del medio ambiente, la lucha frontal contra el fracking y la defensa a ultranza del agua. Igualmente, la defensa de la cultura, la educación, la soberanía nacional y la dignidad del pueblo colombiano. Insistió en la defensa de la salud pública para que el pueblo no siga muriendo en las puertas de los hospitales y de las clínicas. La salud preventiva debe estar por encima de la salud curativa. No puede seguir siendo un vulgar necio de unos cuantos a través de sus EPS.

No hubo insultos en sus discursos, ni manifestaciones calenturientas de prometer lo que no se puede hacer. Dio una verdadera cátedra de pulcritud y de decencia, reconociendo que el pueblo es decente y culto, que bajo el sombrero sabe respetar la diversidad y tener en su corazón la llama encendida de la esperanza. El pueblo no es una vulgar montonera que se puede manipular con mentiras y falsas promesas. Es un país sereno, amante de la paz y de las oportunidades para salir adelante.

Ampliar la ayuda a las viejitas y a los viejitos es una preocupación que ha expresado durante la larga y amena campaña política. La iniciativa del presidente Petro, no puede sucumbir por el ansia de una clase oligarca sin corazón y sin alma. Aumentar la ayuda es el desafío que convoca Iván Cepeda Castro, lo cual hay que apoyar con decisión y sin ambigüedades de naturaleza.

Estos días previos a las elecciones del 21 de junio, deben ser determinantes en las comunidades de todo el país. Organizar el debate con alegría, dejando a un lado la palabrería insulsa de los que quieren que la burguesía mafiosa vuelva a tomar las riendas del poder ejecutivo. Que un rico vote por la candidatura de la muerte, normal, porque está defendiendo su clase social. Pero, que lo haga un pobre, sí deja mucha incertidumbre, sabor amargo y desconcertante. Un pobre es solidario con un pobre. Un oligarca es solidario con un oligarca. Jamás un rico defiende a un pobre. Le tiene asco y si lo emplea es porque lo necesita, porque quien hace dinero, capital es el pobre, no el rico. Se dirá que el rico pone el dinero, pero es que el dinero es producto de una actividad colectiva. El rico no se hace rico trabajando, el rico se hace millonario explotando la fuerza vital de los pobres. En otras palabras: Robando.

Iván Cepeda Castro es colombiano, defensor de Derechos Humanos, filósofo y filántropo, mientras que su contrincante tiene nacionalidad gringa (Estados Unidos) e italiana. ¿Será que le va a interesar el destino del pueblo colombiano? Seguramente que no, porque su compromiso es con el régimen imperialista de Estados Unidos. No en vano Donald Trump ha roto la neutralidad y se ha puesto de pies y cabeza con esta candidatura, ofreciéndole fuertes sumos de dólares para que el abogado de narcotraficantes llegué a la presidencia. ¿Gratuito? Mamola, diría Jorge Eliécer Gaitán.

Ese fariseo, se colocaría de cuerpo y alma en favor de Estados Unidos e Italia. No es un invento. Ha dicho en distintas formas el fastidio, el asco por la comida colombiana, el desprecio por los campesinos, los indígenas y los negros, tildándonos de desagradecidos y muchos más adjetivos despectivos. A ese señor le interesa el dinero, sucio o legal, como sea. Por eso, insistimos con claridad: Las elecciones del 21 de junio definen la vida o la muerte.  Votar por Iván Cepeda Castro es votar por la vida; votar por ese malandro, es votar por la muerte. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario