Por Nelson Lombana Silva
Con la presencia de un 10 por ciento de padres de familia, los docentes y los estudiantes, se realizó la jornada de embellecimiento de la escuela Olaya Herrera en la vereda Llanitos, Cañón del Combeima, el pasado ocho de septiembre, bajo un sol espléndido, el rico sancocho colectivo y la cinematográfica presencia de dos zarigüeyas. Fue una jornada tranquila y entusiasta de todos los presentes de principio a fin, dejando una hermosa lección del valor que tiene trabajar en grupo por una causa tan noble e importante.
Siempre con la sonrisa a flor de piel: estudiantes, docentes y padres de familia dieron lo mejor de sí. El magno evento comenzó con la exposición de proyectos empresariales por parte de los niños. Con alto grado de compromiso y la colaboración de los padres de familia y los docentes, los niños y las niñas se prodigaron a fondo, todo el interés para que una vez más saliera bien la feria empresarial. Los expositores se declararon satisfechos por cuanto sus productos puestos en exhibición fueron adquiridos por los asistentes.
El siguiente paso de la programación consistía básicamente en cambiarle el rostro a la hermosa institución educativa. Padres y docentes conformaron un solo equipo para sacar adelante la iniciativa. Ni el calor sofocante, ni el susto que produjo la sorpresiva presencia de dos zarigüeyas en uno de los salones, impidieron el desarrollo completo del plan trazado. La obra se realizó y la satisfacción fue total.
Dentro de un ambiente de camaradería las actividades discurrieron siempre con la dirección del profesor Óscar Rodríguez, quien se trasladaba de un lugar para otro con efectividad impulsando el proceso de amor por la escuela, el saber y el firme propósito de superar obstáculos y contribuir al proceso de cambio. Cada docente dejó su impronta en esta actividad, enseñando en grado sumo el significado de trabajar en grupo por causas nobles y justas.
La biblioteca Cañón del Combeima, destaca esta labor colectiva, porque se convierte en paradigma para otras comunidades. El trabajo colectivo, nos enseña a pensar colectivamente, a superar las barreras que nos desunen y a comprender en el marco de la práctica que el proceso educativo es integral, no es tarea exclusivamente de los docentes. A su vez, estas prácticas estimulan la paz y la sana convivencia al interior de la comunidad. Ojalá, eventos de eventos de esta naturaleza se sigan presentando en esta vasta y hermosa región ibaguereña.
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