
Foto: Internet
Por Nelson Lombana Silva
Ese día Willy no tuvo estudio. Durmió hasta después de las ocho. La mañana era soleada y apacible. Su madre preparaba el almuerzo con el mismo entusiasmo de todos los días, mientras su padre, al lado de los trabajadores, labraba la tierra. Entró a la cocina y después saludar, preguntó con entusiasmo: “Mamí, soñé con robots. ¿Qué son?” Soranyi, dejó escapar una risa estruendosa y suspendiendo sus labores, abrazó al niño con alegría. “¿Qué soñaste?” El niño suspiró. “Soñé con unos seres muy parecido a nosotros que se movían libremente por el patio”, dijo.
“¿Te diste miedo? ¿Qué sentiste?”, preguntó Soranyi apretándolo contra su pecho. “Claro, casi me muero de miedo. Corrí en busca de ti, pero no la encontré por ninguna parte. Sin saber qué hacer, regresé a la cama y me arropé de pies a cabeza. Casi me ahogo. Mi corazón quería salirse. No tengo muy claro, pero creo que algunos entraron a mi cuarto, pero no se pudieron subir a la cama. Levanté la cobija y los vi deambulando alrededor del lecho. Cuando me percaté que no podían subirse, me tranquilicé un poco, observando los movimientos tan parecidos a los nuestros.
“No hay de qué preocuparse, hijo de mi corazón, los robots son inventos del ser humano, son máquinas que ha inventado el hombre con diversos fines, generalmente benéficos. Para conocer su origen hay que remitirnos a la antigüedad y estudiar las civilizaciones griega y china, principalmente. Ellos fueron los creadores de estas máquinas con movimientos muy similares al nuestro”.
A pesar de su corta edad, el pequeño estuvo expectante del relato de su madre. La miraba con intensidad. Sus ojitos color miel brillaban y sus manitas se movían inquietas.
Los autómatas inventados por Herón de Alejandría y Al-Jazari fueron pioneras en esta creación humana, que posteriormente, se regó por todo el mundo, dando origen a lo que se suele llamar hoy, Robótica. La robótica moderna que se fue consolidando como disciplina científica y tecnológica en el siglo XX, gracias a la invención de la electrónica y la informática. El término “Robot” fue acuñado por Karel Capek en su obra RUR y por el también científico Isaac Asimov.
“Un invento curioso, ¿Verdad?, dijo Willy. ¿Tiene alguna utilidad?, preguntó. Soranyi suspiró al momento de contestar: “Los avances de la robótica han transformado la vida humana y moderna, permitiendo la automatización de tareas en la ciencia y en la salud. Quien lo creyera. Es más: El concepto comenzó a desarrollarse con la Revolución Industrial, permitiendo el uso de mecanismos complejos y la posterior introducción de la electricidad”.
No es tan fácil el tema”, interrumpió el bebé con ojos de asombro. “Yo pensaba que los robots eran seres sobrenaturales que nos podría atacar y hacernos daño”, agregó pensativo. Soranyi sonrió. Nada hay sobrenatural, todo es natural. Lo que sucede es que cuando el hombre no puede dar una explicación científica, acude al concepto gaseoso de sobrenatural. Cuando no podía explicar – por ejemplo – el origen del día y la noche, acudió al concepto sobrenatural diciendo que un ser había creado el día y la noche.
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| Madre robot: Foto Pro |
Lo cierto es que estas dos circunstancias hicieron posible la construcción de máquinas compactas y pequeñas, cada vez con mayores capacidades funcionales. A comienzos del siglo XX, se introdujo la idea de “humanoide”, concepto que ha venido evolucionando, hasta el desarrollo de robots con tamaño similar al ser humano, con capacidad de movimiento y “razonamiento lógico”, cada vez pareciéndose más a una persona, a un ser humano.
¿Para qué ha servido la robótica?, volvió a preguntar. Su uso es múltiple y real Willy, ha servido de diferentes maneras. Se introdujo masivamente en la manufactura, caso concreto la industria textil o la producción de automóviles; los robots industriales son capaces de realizar tareas de fabricación. Estos robots han desplazado la mano de obra en grado sumo. Hace algún tiempo se necesitaban cientos de obreros para recolectar el arroz – por ejemplo – Hoy esa tarea la hace una sola máquina con dos o tres personas.
Willy, abandonó el regazo de su madre, entre sonriente y pensativo, considerando que no había tenido un sueño, sino una revelación mágica. Se fue a la regadera pensando en el relato de su madre y en el sueño. Su madre, por su parte, lo contempló alejarse y dejando escapar una risa de satisfacción, volvió a sus oficios cotidianos.

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