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| Foto: Juventud Latente |
En la cumbre borrascosa del desespero el sanguinario expresidente Álvaro Uribe Vélez, no tiene escrúpulos en pedirle a los grupos ilegales el respaldo para la derrotada candidata presidencial Paloma Valencia. Su desespero lo lleva a los extremos de decir cosas propias de locos y que, ciertamente, van contra las normas constitucionales y éticas como es su costumbre.
El talante del confeso narcotraficante está por el piso. El embrujo autoritario de otros tiempos está en el ocaso de un criminal personaje que se inspiró en el narcotráfico y el paramilitarismo para meterse en el estrecho círculo de la gran oligarquía y cometer toda clase de crímenes contra el pueblo humilde y desamparado, como el vil asesinato de 7837 jóvenes humildes, reseñados como supuestos guerrilleros caídos en combate, lo mismo que abominables masacres de personas en completo esta de indefensión.
Ya el pueblo consciente y alfabeto político no come cuento. En sus recientes visitas de campaña, ha sido desterrado como perro sarnoso por la masa popular que se ha ido quitando el velo que le impedía ver la verdad que encarna este sanguinario narcotraficante número 82, según la agencia de inteligencia norteamericana, CIA.
Sin ningún pudor pidió públicamente el respaldo de la delincuencia que le viene haciendo tanto mal al país, a pesar de la generosa mano que le ha tendido el gobierno nacional con la Paz Total. En su locura delirante dice que no le crean a Cepeda Castro que con su combo sí cumplirá la palabra. Resulta indignante para una sociedad culta y civilizada planteamientos mafiosos de esta naturaleza, que nada tiene de político.
Es directo y sin escrúpulos: “Un mensaje al ELN, a las Farc, a las Autodefensas Gaitanista, al Clan del Golfo: No se confíen de Cepeda, apenas sienta un apretón de Estados Unidos, los entrega”. A renglón seguido señala que con ellos sí es fiable porque estaría enmarcado en la norma constitucional.
Más claro no canta el gallo, decían las abuelas. En su desespero, busca votos no importa que éstos estén manchados de sangre inocente. A cinco días de las elecciones, el pueblo colombiano debe ultimar detalles para que el compañero Iván Cepeda Castro sea presidente en primera vuelta. Atento al fraude, montar férrea disciplina consciente y revolucionaria. Votar bien temprano. Convocar a los familiares, amigos y conocidos a votar copiosamente por el candidato de la vida y de la esperanza. Unidos: ¡Venceremos!

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