
Foto: Ministerio de Agricultura
Por Nelson Lombana Silva
Mientras el Gobierno del Cambio adelanta la Reforma Agraria en Colombia, con todas las dificultades ante la cruda oposición de latifundistas y terratenientes, los medios masivos de comunicación manipulan descaradamente para tratar de ocultar lo inocultable. Caso reciente se presentó en el Tolima, más concretamente en el municipio de Chaparral, el pasado 11 de febrero, cuando el mandatario asistió a oficializar la recuperación y entrega a los campesinos de 82.575 hectáreas que habrán de favorecer a más de 5.000 labriegos, otrora desplazados por la violencia del Estado indolente y criminal puesto al servicio de la clase dominante.
El hecho se complementa con la noticia de la constitución de una nueva Zona de Reserva Campesina, denominada: “Chaparral: Tierra, Vida y Paz”, con una extensión de 72.315 hectáreas, favoreciendo directamente a 4.930 familias de 88 veredas en los municipios de Ataco, Chaparral, Rioblanco y Planadas”, según señala el enviado especial del semanario VOZ La verdad del pueblo, René Ayala B.
Durante la visita presidencial también hubo la entrega de 1.773 títulos de propiedad, formalizando 9.352 hectáreas, repartidas así: 1.056 títulos en el municipio de Ataco, es decir, 6066 hectáreas, 606 en Chaparral, o sea, 2.809; 86 en el municipio de Rioblanco, es decir, 418 hectáreas y 25 en el municipio de Planadas, es decir, 59 hectáreas. Se suma la recuperación de un predio de 372 hectáreas en el municipio de San Luis, uno más de 246 hectáreas en el municipio de Guamo y la compra directa de 290 hectáreas en el municipio de Chaparral.
Esta era la noticia del día, de la semana y hasta del mes. Pero, no fue así para la pobre prensa ibaguereña. Ni una sola palabra para dimensionar trascendental hecho protagonizado por el gobierno del Pacto Histórico, el Gobierno del Cambio. La noticia para esta pobre y mezquina prensa ibaguereña, fue la rechifla de que objeto la mediocre gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz Vargas. Una pésima mandataria que quería brillar a la sombra del presidente, pero que el pueblo campesino lo impidió con una monumental rechifla siendo obligada a abandonar el lugar con el rabo entre las piernas.
Como era de esperarse, dichos medios de incomunicación, sin sonrojarse señalaron al presidente como el responsable del desplante a la gobernadora que al parecer mantiene más en la costa que en el Tolima. Cualquier cantidad de epítetos contra el presidente señalaron y siguen señalando al mejor presidente que después de Bolívar y el General Melo ha parido Colombia. Causa asco oír a periodistas mendigos de la ciudad musical de Colombia, hablar como “vacas” sandeces incoherentes, sacrificando sin piedad alguna a su misma clase social y de paso a la profesión más bonita como lo dijera Gabriel García Márquez: El Periodismo. Pero, ¿Qué se puede esperar de una prensa que vive de la pauta publicitaria con periodistas a destajo que no gana billetes, sino monedas? Claro, no se puede generalizar, hay periodistas de calidad, profesionales, pero son contados, muy contados.
En comunicación la única esperanza son los medios alternativos, los cuales vienen cumpliendo una labor encomiable y significativa. De no ser así, yo estaría señalando al presidente y glorificando a la suave gobernadora de una belleza física excepcional. La entrega de tierras del presidente a la comunidad del sur y centro del Tolima, demuestra su interés de impulsar la Reforma Agraria, sobre la base de que la tierra debe ser de quien la trabaja: El campesino, la campesina. Sin la verdad mediática, avanza la Revolución del Cambio, cambio que seguramente profundizará el compañero Iván Cepeda Castro.
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