lunes, 6 de abril de 2026

La Nueva Eps, bárbara y criminal

Foto: Ecos del Combeima

Por Nelson Lombana Silva

Todas las EPS son bárbaras y criminales. Pero, sobresale por su crueldad permanente la Nueva Eps. La razón es elemental: Ninguna de ellas fueron creadas para proteger y aliviar la salud de los colombianos y las colombianas, todas fueron creadas para amasar fortuna a favor de inescrupulosos particulares que como carroñeros viven del dolor de los pacientes.

Los únicos que hablan bien de estos engendros, son los que no tienen necesidad de usarlas como su creador, el matarife Álvaro Uribe Vélez, la triste célebre Paloma Valencia y demás miembros de la pútrida oligarquía colombiana.

Alguien dijo con sobrados argumentos que estas malditas EPS han matado más gente que el mismo conflicto armado. Sin embargo, el Congreso que está de salida impidió con triquiñuelas infames un cambio radical conservando el sistema de la muerte. Y aunque en menor cantidad, hubo pueblo descalzo que volvió a votar por estos bandidos sin medir consecuencias, quizás solo animados por cincuenta mil pesos, un almuerzo o un simple contrato de dos meses. Duele decirlo, pero es la realidad en el país de las mil maravillas.

Si no estoy mal dateado, la Nueva EPS es propiedad de un cuñado del narcotraficante número 82, el mismo de los 6402 falsos positivos, el mismo que dice cínicamente que dio la orden para acabar con la Escombrera en Medellín, asesinando a miles de personas humildes e inocentes, el mismo que le abrió espacio de par en par al narcotráfico en las altas esferas del Estado, el mismo condenado que burlándose de la justicia anda como loca diciendo mentiras y barrabasadas solo para captar incautos, desinformados y temerosos, que ingenuamente siguen creyendo que Dios hizo a unos para mandar y a otros para obedecer.

La operación tortuga que viene practicando la macabra Nueva EPS, seguramente no tiene antecedentes en Colombia. Por lo menos, en los últimos seis meses, ha venido utilizando la retención de los medicamentos, sin considerar en lo más mínimo el daño que hace en los usuarios. Ciertamente, no tiene sensibilidad humana, tiene intereses económicos creados de principio a fin y de qué manera.

Soy diabético. Tengo que inyectarme dos tipos de insulina. Desde finales del año anterior y principios del presente, siempre recibí la misma información: No hay insulina. Una pobre médica, me dijo: “Para qué le formulo si medicamentos no hay”. Esa vez no me dio mal genio, me dio risa, no sé por qué.

Ayer, una paciente también diabética, fue a la oficina de esta criminal Nueva EPS en la ciudad de Ibagué, Tolima, con la esperanza de atender cita médica. Después de los engorrosos protocolos, la respuesta fue clara y concreta: “Todas las citas fueron canceladas, vuelvan el miércoles haber qué pasa”. El perfil de estas EPS es militarista. La orden es cortante. No hay explicación.  

Es, además, La Nueva EPS, tramposa, porque busca por todos medios que el usuario no reciba las atenciones a que tiene derecho, para lo cual inventa miles de artilugios con el fin de aburrir al usuario. En el caso de Ibagué, tiene la oficina disgregada por toda la ciudad, entonces coloca a voltear al pobre usuario: Que en una parte examina el médico, que en otra parte autoriza los medicamentos, que en otra parte se toma los exámenes, que en otra parte reclama el medicamento cuando de pronto lo hay. Ir a la Nueva EPS en Ibagué es un drama oceánico. Por estos días, le comentaba al médico que me atendió: “Cuando la salud era un Derecho en Colombia, me gustaba ir al médico porque tenía la certeza que me iba a aliviar, hoy me produce pánico, horror, estrés, incertidumbre, primero porque me asalta la idea que el médico no receta lo que tiene que recetar, sino lo que le ordena la Nueva EPS”.

La Nueva EPS en Ibagué, no tiene diabetólogo, según ésta no hay necesidad, cualquier médico puede recetar. Hace años, en el caso particular, no recibo un chequeo médico profesional de experto en la materia. El médico que me atiende solo transcribe la fórmula y complementa la cita con un par de regaños, siempre responsabilizándome y siempre exonerando a la Nueva Eps.  De no haber ido a Cuba en el 2017, posiblemente ya no tendría extremidades inferiores, porque ese fue el diagnóstico del médico: “Debes prepararte psicológicamente”, me recomendó.

Mientras la salud no vuelva a hacer un Derecho, las EPS, especialmente la Nueva EPS, seguirá siendo un cadalso en Colombia. La gente seguirá muriendo de enfermedades curables y careciendo de atención oportuna y preventiva como propone el Gobierno del Cambio. Una revolución en la materia es el camino para colocar fin a esta ignominia, como lo propone el candidato presidencial, Iván Cepeda Castro. Dejémonos de vainas, pero la salud es producto de decisión política; no se puede desligar una cosa de la otra, porque la relación es íntima.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario