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| Foto: Internet |
Por Nelson Lombana Silva
Interpretando la situación socioeconómica de la comunidad de Anzoátegui (Tolima) y, seguramente de muchas comunidades de Colombia, nos dirigimos a Dios con el fin de solicitarle que interceda ante las políticas especulativas del cura actual de esta pobre comunidad anclada en una estribación de la cordillera Central, a escasamente 72 kilómetros de distancia de la capital musical de Colombia.
La queja consiste en los altísimos costos de los oficios religiosos. El pobre ya no puede morirse, el costo de las honras fúnebres está por las nubes, lo mismo el bautismo, la primera comunión y la confirmación. Son cifras astronómicas para un pueblo humilde con escasos recursos económicos. Al parecer el religioso, aprovecha la tradición y el analfabetismo para sacar partida y de qué manera.