viernes, 6 de noviembre de 2026

En absurdo accidente muere veterano y aguerrido comunista en Flandes, Tolima

Camarada Héctor Cruz Doncel, muere en Flandes, Tolima. Foto Archivo

Por Nelson Lombana Silva

En absurdo accidente presentado frente de su casa cuando intentaba bajar unas ramas secas, el camarada Héctor Cruz Doncel, cae estrepitosamente de la escalera recibiendo golpes mortales en la cabeza, provocándole la muerte horas después en el centro asistencial de Flandes, Tolima. Hay luto en las toldas del Partido Comunista del Tolima por la sensible pérdida del Camarada, uno de los cuadros comunistas más firmes y combativos que tuvo este departamento y Colombia.

Desde muy joven se enroló en las filas del Partido, defendiéndolo a capa y espada, sin vacilación de ninguna naturaleza, con la frente en alto y la firme convicción que este Partido representaba fielmente los intereses populares del pueblo colombiano. No le hizo una sola concesión al enemigo de clase, ni se amilanó ante represión del descompuesto régimen liberal- conservador. Su lealtad a toda prueba se mantuvo intacta después del desplome de la Unión Soviética, donde estuvo como estudiante. “No ha fracasado el Socialismo – sostenía – fracasó un modelo que el capitalismo supo permear”.

Era un defensor a ultranza del programa, los estatutos y la línea política del Partido. La diciplina fue ortodoxa y permanente. En los momentos más duros de la represión del estatuto de seguridad del criminal Julio Cesar Turbay Ayala y el general Luis Carlos Camacho Leiva, la seguridad democrática del fascista Álvaro Uribe Vélez, el camarada se mantuvo firme como la roca. Supo evadir las hordas del paramilitarismo y la misma descompuesta inteligencia militar, quienes en conjunto desangraron la patria por sus cuatro costados. Con decisión y coraje, completamente consciente de la lucha revolucionaria, Héctor Cruz Doncel, se jugó la vida a cada paso que daba. Fue un convencido del materialismo histórico que señala que la sociedad colombiana está en tránsito del capitalismo al socialismo.

Él, con su liderazgo, firmeza y abnegación, contribuyó a este proceso que sigue su curso con avances y retrocesos, tal como lo señala científicamente la dialéctica materialista marxista. Indudablemente, el proceso sigue las manecillas del reloj. Es decir, hacia adelante.

Nació el 7 de abril de 1938, en el municipio de Girardot (Cundinamarca), padre de una hija, Nataly Cruz Molina; mantuvo relación matrimonial con la camarada Margoth Molina, durante largos 38 años, siendo un hogar armonioso y ejemplar en el municipio de Flandes, donde se radicó, prácticamente, toda su vida. Era pensionado de ferrocarriles de Colombia en este ardiente municipio.

Descompuesta por el dolor de la sorpresiva y accidental muerte del camarada, Margoth Molina, señala que se conocieron en el Partido y que el Partido les enseñó a manejar las contradicciones propias de la relación matrimonial con inteligencia y prudencia, respetando los espacios mutuos.

Al referirse al momento del accidente, relató: “Desayunamos los dos tranquilamente. Yo salí a la calle a barrer el frente como de costumbre. Realmente, no sé en qué momento se dispuso a bajar al parecer algunas ramas secas. Lo cierto es que cuando salí lo vi tendido en el piso echando sangre por el oído derecho. Se mató, dije. Creo que fue hacia las diez de la mañana. Fue llevado a la clínica de urgencia, pero hacia el mediodía aproximadamente murió”.

No se ha determinado la fecha y hora exacta del funeral. Lo único cierto es que su cuerpo será cremado en Girardot, Cundinamarca, indicó la camarada Margoth Molina. Dijo también que por estos días estaban preparando maletas para viajar a Bogotá al 37 festival del semanario VOZ La Verdad del Pueblo. Asistía con frecuencia a este festival, porque consideraba que la forma más clara de apoyar la prensa alternativa y revolucionaria.

El camarada Cruz Doncel mantuvo una relación fraternal y férrea con el entonces director del semanario, Carlos Arturo Lozano Guillén. Para el camarada Lozano Guillén era el camarada de su entera confianza y a fe que nunca lo defraudó. Le manejaba las llaves de su casa veraniega con entera honradez y transparencia.

No ha muerto cualquier persona. Ha muerto un gigante del comunismo, un hombre estudioso, fraterno y amigo de los amigos. Un hombre que sentó cátedra sobre firmeza ideológica y política, la vieja disciplina del “momento conspirativo”, puntual, amable y radical. Siempre rechazó el personalismo y el individualismo, era respetuoso de la estructura orgánica del Partido. Enemigo acérrimo del oportunismo y de las medias tintas. Fue un comunista de la vieja guardia, que como decía un compañero: “Ni mandado a hacer”.  

El Partido Comunista, Local Ibagué, deplora la muerte del camarada, en momentos en que se preparaba, a pesar de sus achaques de salud y la misma vejez, a enfrentar la tiranía del ilegitimo presidente Abelardo de la Espriella. Era hombre de lucha y constancia. Destaca su regia personalidad, su humanismo y solidaridad, proponiendo tenerlo como ejemplo impoluto para las presentes y futuras generaciones de comunistas en Colombia. El camarada Héctor Cruz Doncel enseñó más con el ejemplo que con la palabrería insulsa y distante de la lucha revolucionaria. Parodiando la frase: El comunismo es verbo no sustantivo.

Expresa la solidaridad a la camarada Margoth Molina, esposa insigne que estuvo a la altura de los duros acontecimientos históricos del cual fue protagonista su compañero junto al Partido. Igualmente, nuestra solidaridad con su hija Nataly Cruz Molina, en trago tan amargo y difícil de superar. Desearle mucha fortaleza en esta hora tan compleja. Seguros estamos que el ejemplo del camarada seguirá brillando majestuoso en el amplio firmamento de Flandes, el Tolima y Colombia. Paz en su última morada.

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