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| Colegio rural General Anzoátegui en la vereda Betulia. Foto archivo |
Por Nelson Lombana Silva
El pasado 24 de noviembre de 2025, el colegio General Anzoátegui ubicado en la vereda Betulia, municipio de Anzoátegui (Tolima), cumplió los primeros 25 años, las bodas de plata. Obra de singular valor liderada principalmente por el docente Héctor Góngora, a iniciativa del concejal de esta región Mardoqueo Hernández, quien siempre soñó con dos magnos proyectos: Ver la carretera Cruce de Palobayo – Anzoátegui, extensión 34 kilómetros en plena cordillera, totalmente pavimentada y la construcción del colegio que atendiera la población de preescolar hasta once de bachillerato.
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| Docente Héctor Góngora fundador colegio General Anzoátegui en la vereda Betulia. Foto archivo |
La utopía del colegio la hizo posible en grado sumo el profesor Héctor Góngora, quien sorteando dificultades y uniendo consensos pudo cristalizar el sueño hace veinticinco años. La imponente obra es una realidad que se construyó paso a paso, contando con el apoyo de la mandataria de turno y el honorable Concejo Municipal.
Precisamente, el pasado 24 de noviembre del año anterior, el Concejo Municipal preparó evento solemne en sus instalaciones para condecorar al líder principal, pero desafortunadamente, quebrantos de salud del docente, le impidió asistir, postergándose la ceremonia para el inicio de sesiones en el mes de febrero del 2026.
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| Escudo del colegio rural General Anzoátegui. Foto Archivo |
Héctor Góngora, conversó brevemente, destacando su obra, sus dificultades y sus perspectivas, especialmente de cambiar de modalidad pasando a ser instituto técnico industrial. Al decir, es otra lucha por librar, seguramente con la colaboración de muchas personas interesadas en proyectar la institución que en su momento alcanzó a tener 621 estudiantes debidamente matriculados.
Superar las dificultades son prioridades que se deben asumir con grandeza para que la magna obra siga iluminando las mentes de los niños, las niñas y los y las jóvenes de la inmensa región anzoateguiense, especialmente campesina. La obra, indudablemente, ilumina la paz y el progreso y proscribe la violencia y el analfabetismo.
La corta entrevista es la siguiente:

Colegio General Anzoátegui, espacio de conocimiento, cultura y arte. Foto archivo
- El colegio de Betulia en Anzoátegui, Tolima, cumplió las bodas de plata y usted fue el gran gestor. ¿Qué recuerda de esas luchas, profesor?
Muchos recuerdos y mucha felicidad, porque el colegio General Anzoátegui, el pasado 24 de noviembre de 2025, cumplió sus primeros veinticinco años de fundado. Me siento muy complacido. Fui llamado por el Concejo Municipal para ser condecorado. No fue posible porque tuve problemas de salud. El evento fue programado para febrero que el Concejo tiene sesiones ordinarias. Vamos a tener presente seguramente en este reconocimiento. La tarea del momento es cambiarle la modalidad.
- ¿Qué lo animó a liderar esta actividad tan importante para todo el pueblo, especialmente la juventud anzoateguiense?
Era concentración mixta de Betulia de primero a quinto. Acogí el interés del líder comunitario y político Mardoqueo Hernández, que me decía insistentemente que quería ver antes de morir la carretera Cruce de Palobayo – Anzoátegui pavimentada y ver en su vereda Betulia el colegio.
- Por supuesto que hubo mucha gente que contribuyó a hacer realidad este sueño. Sin embargo, usted fue el alma y nervio de este proyecto educativo. ¿Verdad?
Todo el proceso lo desarrollamos desde 1998. En 1999, siendo alcaldesa María Inés Pérez Martínez, dio vía libre a la iniciativa. Hágale, me dijo. Levantamos el proyecto de cobertura hasta el sexto bachillerato. Así comenzamos el proceso para tener hoy en día el colegio de preescolar a once grados.
El problema es que no tiene hasta el momento una modalidad definida. Actualmente, la modalidad es bachillerato académico y lo que hemos querido es que sea instituto técnico industrial. Uno más para el Tolima, completando así cinco en este departamento de Tolima.
- ¿Muchos obstáculos para concretar la iniciativa?
Muchas dificultades, desde luego. Duré seis meses elaborando el proyecto con la asesoría de los supervisores de la época. Fue importante el apoyo de la alcaldesa y los concejales. Mediante acuerdo los concejales aprobaron la primera partida para nombrar los dos primeros profesores que fueron Amparo Salazar Gallego y Uriel Zambrano Salazar y conmigo, tres. Le dimos apertura al grado sexto de bachillerato.



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